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Base Naval de Talcahuano

VIII Región

 

La Base Naval de Talcahuano/Base “El Morro” de Talcahuano funcionó como lugar de detención y tortura desde los primeros meses después del golpe hasta 1975. En ese entonces designado en el cargo de Gobernador de Talcahuano estaba el Capitán Fernando Carrasco Herrera, mientras que el Contralmirante Jorge Paredes Wetzer  era comandante de la II Zona Naval.

La Base Naval el recinto principal utilizado por el Servicio de Inteligencia Regional (SIRE) de Concepción, donde se mantuvo un número importante de prisioneros. El SIRE estaba integrado por efectivos de distintas unidades de la zona de Concepción y contaba con oficiales de la Armada y del Ejército entre sus mandos. Entre el personal subordinado predominaban los efectivos de la Armada y había una importante participación de miembros de Carabineros e Investigaciones. La Base Naval estaba también estrechamente ligada a las acciones de la 4a Comisaría de Carabineros de Concepción (corresponde a la actual 2ª Comisaría), donde muchos presos políticos de la región fueron torturados para ser posteriormente asesinados, entre ellos el entonces Intendente de Concepción Fernando Alvarez Castillo, el Alcalde de Lota, Danilo González, los dirigentes mineros Isidoro Castillo, Bernabé Cabrera, Vladimir Araneda y el dirigente del sindicato de profesores Héctor Velásquez Molina.

Los presos políticos en la Base Naval de Talcahuano, que fluctuaba entre 30 y 45 personas, eran mantenidos en el Gimnasio techado y en otras dependencias, las que eran custodiadas por infantes de Marina. Los presos sufrían constantes vejaciones y humillaciones y durante los interrogatorios eran sometidos a golpizas y  torturas con aplicación de electricidad. El proceso de interrogatorio de muchos de ellos incluía su trasladado al Cuartel Rodríguez, al Fuerte Borgoño o al Estadio Francisco Acosta donde el uso de la tortura era parte integral de los interrogatorios. Los presos políticos eran mas tarde retornados al Gimnasio de la Base Naval o a la Isla Quiriquina, donde llegaban en  calidad de incomunicados hasta los próximos interrogatorios, o en libre plática.

En la Base Naval, la Armada utilizó, junto a los apremios físicos, variados métodos de amedrentamiento y tortura psicológicas, incluyendo falso fusilamientos y largos periodos de incomunicación. Durante todo el tiempo que los detenidos, hombres y mujeres, permanecían en este lugar estaban con los ojos vendados e incomunicados. La mayoría provenía de otros recintos de detención y torturas. Se les mantenía en el gimnasio de la base, ubicado en la puerta de Los Leones, en sus galerías y camarines, donde permanecían hacinados. Algunos detenidos denunciaron que fueron encerrados en jaulas de madera, de pequeñas dimensiones, en las cuales debían permanecer por varias horas e incluso días, a veces en cuclillas. Otros testimonios mencionan un sector denominado Ancla 2, en donde los prisioneros eran interrogados. Los traslados se hacían en ocasiones al interior de camiones frigoríficos, o eran conducidos desde la base al molo para esperar la barcaza o el trasbordador hacia la Isla Quiriquina, donde hubo un tránsito frecuente de prisioneros durante 1974 y 1975.

Los testimonios de los prisioneros dan cuenta de que participaban en los interrogatorios el Servicio de Inteligencia Naval (SIN), la DINA y luego la CNI. En los años 1975 y 1976, según los declarantes, fueron llevados por civiles hasta este recinto y eran interrogados por personal de la DINA en celdas ubicadas en el subterráneo. Existen algunos testimonios de personas que entre los años 1980 y 1983 fueron detenidas en operativos de la CNI y la Armada y conducidas hasta la base naval para ser interrogadas y torturadas, previamente a su traslado a otros recintos. Algunos de estos prisioneros fueron llevados desde las comisarías, por civiles, hasta la base naval.

Las torturas denunciadas fueron: aplicación de electricidad, el submarino seco y el mojado, ruleta rusa, golpes; posición forzada, amarrados los pies inmersión en un pozo por varios minutos, simulacros de fusilamiento, quemaduras con cigarros, fueron obligados a mantenerse dentro de un tambor con agua, soportaron distintas formas de abusos sexuales, se les obligaba a escuchar las torturas a otros detenidos, recibían amenazas y presión psicológica permanente.

 

Testimonios:

[Preso Político detenido en octubre de 1973] “.....fui encerrado en una barraca donde muchas veces escuchaba y otras veía como violaban a algunas niñas universitarias o simplemente liceanas, lo cual me producía mucho trastorno, por la impotencia de no poder hacer nada, ésto se repitió muchas veces durante el tiempo que estuve detenido...”

 

Criminales y Cómplices

Contralmirante Jorge Paredes Wetzer  (Comandante de la 2a Zona Naval), Capitán Fernando Carrasco Herrera (designado en el cargo de Gobernador de Talcahuano); Cfr. Rodolfo Sanuna Chávez (Gobernador Marítimo de Talcahuano); Tte. Luna, (IM Fuerte Borgoño, Base Naval de Talcahuano); Tte. Tapia, (IM Fuerte Borgoño, Base Naval de Talcahuano); Tte. Maldonado (IM Fuerte Borgoño, Base Naval de Talcahuano); Tte. Alarcón (IM Fuerte Borgoño, Base Naval de Talcahuano); Tte. Letelier (IM Fuerte Borgoño, Base Naval de Talcahuano); Tte. Boetsch (IM Fuerte Borgoño, Base Naval de Talcahuano); Tte. Schuster (IM Fuerte Borgoño, Base Naval de Talcahuano);,

 

Fuentes de Información: Informe Rettig; Libros: “La represión política en Chile: los hechos”; “Te Recordamos, Quiriquina”, “Prisión en Chile”; Diario: “El País”; Informe Valech; Memoriaviva

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Artículo enviado por el ex-marino Chileno al periódico El País

La intervención de la hija del general Lutz me parece importante y me obliga a participar en este debate que aporta elementos importantes y quizás inéditos. Así como la hija del general Lutz sale en defensa de su padre lo que es muy natural, yo quería nombrar y hacer resaltar a aquellos militares chilenos que desde muy temprano (agosto de 1973) se oponen y actúan en contra de las intenciones golpistas, anticontitucionalistas y terroristas de algunos altos jefes militares, las que más tarde desembocaron en un golpe de estado.

La noche del 5 de agosto de 1973 ha quedado en mi mente como una noche de temores, terror y miedo. Era de tarde, en medio de la oscuridad entro en la casa de quien era mi novia (hoy mi esposa). No era una tarde primaveral sino de invierno, esas tardes invernales de mi ciudad natal ”Chiguayante”, donde la neblina se apodera y atrapa los cuerpos en movimiento y los hace desaparecer con rapidez por muy lento que esos se desplacen.

Estábamos conversando sobre mi trabajo, de lo complicada que estaba la situación en general (huelgas de los dueños de medios transporte entre otros ) y también del estado de mi hijo (Víctor) de solo dos meses de edad, cuando fuimos interrumpidos por el histórico y típico noticiero radial de las 20,00 ” titulado el reporter esso ”. La particular voz del reportero (Pepe Abad ) relata que en la ciudad de Valparaíso la marina chilena había descubierto un grupo de marinos que en forma clandestina y con fines políticos de izquierda presumiblemente tenían conexiones a otras ciudades. La noticia recién escuchada me preocupa demasiado puesto que dentro de los nombres leídos por el reportero, reconocía personalmente algunos. Lo que más me preocupa es la acusación puesto que no corresponde de ninguna manera al tipo de organización ni menos al tipo de actividades que esta realiza. Los días pasan y la represión llega a mi ciudad, o mejor dicho a mi lugar de trabajo que es una base naval en la ciudad de Talcahuano, más exacto los astilleros de la marina chilena con alrededor de 5 000 trabajadores (ASMAR).

El día 7 de agosto son detenidos varios de mis amigos lo que me hace pensar en huir de la ciudad lo más pronto. Pero, puesto estaba seguro que no cometía delito alguno me quede allí. El día 8 de agosto fue un día con muchas dificultades para llegar al trabajo. Yo diría que estuve a solo minutos de no llegar ya que tuve que viajar casi 20 kilómetros en un camión. Comenzaba mis labores a las 7,45 horas y llegué allí a las 11,30 aproximadamente. La imagen que me dio la bienvenida fue arrolladora. A pesar de estar en una base naval no era común ver soldados armados y con uniformes de guerra (camuflaje). Este día había soldados armados en los techos de las oficinas más importantes y en los lugares estratégicos de los astilleros como los diques etc. Se vivía un ambiente muy extraño, a pesar de las informaciones que conocíamos y las propias conclusiones que nosotros sacábamos. No pasaron muchas horas hasta ser detenido. Fui llamado por mi jefe civil (cada plaza de trabajo consta de un jefe civil y una militar) y este se excusó diciendo que era el jefe militar quién me necesitaba. El jefe militar no demoro muchos segundos en aparecer y hacerme la primera pregunta: Eres Mirista Victor? ( MIR Movimiento de Izquierda Revolucionario ) no, fue mi decidida respuesta. La respuesta de la primera pregunta hizo nacer otra pregunta. Eres comunista? No, fue mi tajante respuesta. Perteneces a una organización de izquierda? No, fue mi continuación. Este, levanta un teléfono y habla algo ilegible, cuelga el teléfono y se da vuelta hacia mi y me informa que estoy detenido. Pasan solo unos veinte minutos en que llega un grupo de mas o menos 20 soldados con ropa de combate y caras pintadas quienes con mucha violencia me llevaron a un lugar de detención y tortura llamado Fuerte Borgoño en la ciudad de Talcahuano. Quiero dejar en claro que este lugar es “inaugurado” como lugar de torturas por nosotros ya que fuimos los primeros “prisioneros del gobierno militar” que aún no estaba gestado en realidad. Aunque los militares llevaban mucho tiempo formando parte del gobierno de Salvador Allende y habían logrado provocar la promulgación de leyes que les dieron posibilidades amplias para reprimir a la población; como la ley de control de armas.

Fuimos los primeros prisioneros de un gobierno militar inexistente. Seria muy fácil decir que fuimos prisioneros políticos en el gobierno de Salvador Allende, aunque yo no lo veo así. En nuestro paso por el campo de torturas Fuerte Borgoño fuimos vejados, torturados y estuvimos desaparecidos por un periodo de casi 15 días, sin que nadie supiera de nuestro paradero. Puede parecer un poco irónico y hasta morboso el decir que inauguramos varios lugares de detención en esa base naval entre otros Fuerte Borgoñoel Gimnasio, los camarines del estadio, Cuartel Rodríguez y la Isla Quiriquina

Nuestras familias lucharon en forma ejemplar en nuestra búsqueda y naturalmente con la ayuda y la solidaridad de casi todo el pueblo chileno.

La actitud y el tratamiento del caso, por una gran parte de los medios de comunicación chilenos requieren una mención especial. Recién hace solo un par de semanas atrás logro saber el mundo sobre nuestro caso (conferencia de prensa en Londres el dia 25 de enero de 1999) de otro modo no ha habido en Chile un medio de comunicación que se haya interesado en escribir la historia correcta del caso de los marinos del 73  ya que jamás se nos ha consultado sino que todo lo han hecho con los materiales aportados por la marina o se han usado de la especulación barata.

Que es lo que ocurrió en realidad? Chile es una sociedad de clases y eso se refleja en todos estratos y organizaciones de la sociedad. El ingreso a las escuelas de oficiales de diferentes ramas de las fuerzas armadas es inherente a la pertenencia de la clase media alta o alta solamente. Por otra parte los partidos políticos de derecha son en general representativos de las clases altas y más acomodadas. Esto hace a su vez, que la clase obrera no esta de ninguna manera representada en la oficialidad de las fuerzas armadas (esta es una simplicación de la problemática) Hay que tener en claro además que las fuerzas armadas chilenas no son deliberantes. En 1970 e incluso antes que Salvador Allende llegara al poder, ya había oficiales que realizaban labores que iban en contra del juramento a la bandera que todos por igual habíamos hecho y que además iban en contra del respeto a la constitución chilena, ya que estos en forma abierta daban a conocer su descontento por la posible llegada al poder del conglomerado político de la Unidad Popular. Esto lo hacían en los cuarteles sin que el personal de tropas como nosotros pudiera criticar u oponerse.

El personal de tropas o suboficilidad como se les llama en otros países. Es en general reclutado de la clase obrera y en casos muy contados de la clase media.

La ilusión y el deseo de una gran parte del pueblo chileno de tener un gobierno de los trabajadores es algo que data de comienzos del siglo 19 a pesar de que solo se cristaliza cuando Salvador Allende es elegido en 1970. Este había sido candidato en 1958 y 1964. La primera vez fue derrotado por Jorge Alessandri y la segunda por Eduardo Frei Montalva, padre del actual presidente. Esta ilusión y deseos también se vislumbran en los militares, con la diferencia que allí la suboficialidad debe ser más cuidadosa en dar a conocer sus preferencias políticas si es que las tiene. La candidatura de Allende llega en un momento en que el todo el mundo se”respiraba” un ambiente revolucionario. Sin pecar de ser excesivo me atrevería a decir que los chilenos en gran parte éramos participes del proceso político que se empezaba a vivir, sin excluir a la suboficialidad militar.

Por un lado veíamos una realidad innegable pero por otro lado la oficialidad que provocaba y atemorizaba con un discurso digno de un político de la extrema derecha. Fue en este clima que un grupo de miembros de la suboficialidad de la marina se lanza en la campaña de detectar y desenmascarar cualquier acción que atentara contra el gobierno democráticamente elegido de Allende. Naturalmente que una gran parte de este grupo humano tenia un miembro de familia o varios que simpatizaban con el gobierno popular o en último caso lo hacíamos por una cuestión de clases.

En mi caso personal mi padre era un connotado socialista y en mi familia desde muy pequeños aprendimos lo que era política, campañas políticas, socialismo etc.

Volviendo al caso del grupo de la marina. En 1972 empezamos a detectar movimientos extraños y que no eran comunes en los cuarteles como compra de nuevas armas, algo que no era común. En 1973 continúan los apertrechamientos de armas y enseres lo que hacia la situación más dudosa aún. Las dificultades se presentaban cuando queríamos informar de esto a alguien de confianza, ya que no nos atrevíamos hacerlo a cualquier persona u organización. Es ahí cuando nace un contacto con un par de partidos políticos de izquierda.

Entre mayo y junio de 1973 logramos saber que se estaba organizando un movimiento militar que tendría por fecha agosto de 1973 (no el 11 de septiembre). Esta información es secreta (en ese momento), por ese mismo motivo queremos entregarla en forma muy urgente y lo más arriba posible en los estratos de gobierno. Por eso mismo pedimos una reunión en forma secreta con líderes políticos de partidos que estaban en la coalición de la Unidad Popular y de un partido que no formaba parte de esta. La información fue entregada pero nunca supimos si Salvador Allende llego a conocerla. Hoy creemos que no, ya que el golpe militar se realizó solo un mes más tarde. Creo además que la entrega de esta información por parte nuestra fue el momento que los servicios de inteligencia de la marina estaban esperando, ya que nuestras detenciones empezaron en forma muy rápida y no lejos de la fecha de los contactos con los políticos.

Uno de los líderes políticos que participaron en esa reunión, dio a conocer en público que había estado en esa reunión secreta. Lo hizo ante varios miles espectadores en una reunión de masas en la ciudad de Santiago. Ese reconocimiento fue además la coronación de nuestro proceso jurídico ya que en ese momento estábamos detenidos en la base naval de Talcahuano.

Muy temprano fuimos victimas de la tortura brutal a la que se dedicaban nuestros compañeros de armas. Fuimos victimas de procesos jurídicos injustos en los cuales jamás participamos, tampoco se nos tomaron declaraciones sin recibir apremios físicos. Muchos de esos culpables aún viven como el sanguinario entonces capitán Köhler el propio fiscal Jiménez quien era participe de la tortura psíquica a la que éramos sometidos. Por dar algunos nombres.

Antes de terminar quiero hacer resaltar un par de cosas. -fue un grave error de los lideres del gobierno popular, y es todavía un error creer que las fuerzas armadas chilenas son constitucionalistas. Las FFAA son y serán el brazo derecho de las clases dominantes mientras no se logren hacer cambios sustanciales en las estructuras de estas y lo que es más básico cambios sustanciales en la educación que reciben tanto la tropa como la oficialidad. -Nadie se puede salvar de culpas aduciendo que -a mi me obligaron a participar o hacer esto- o – yo no me podía negar a las ordenes que me daban-. Menos aún los oficiales. Todos tuvimos la posibilidad de oponernos y no participar de la represión y cacería en contra de nuestros hermanos que tarde o temprano empezaría

El grupo de marineros detenidos en agosto de 1973 dimos el ejemplo pero nadie lo quiso seguir porque era más fácil y cómodo seguir a vendepatrias como Pinochet, Leihgt, Mendoza, Merino, Arellano Stark, Manuel Contreras y otros más. El respeto al juramento a la bandera y a la constitución lo pagamos muy caro, ya que muchos de nosotros cumplimos penas de cárcel de mínimo tres años, otros cinco años y hasta diez y doce años, dos de nuestros queridos compañeros fueron más tarde brutalmente asesinados. A pesar de todo sentimos orgullo de lo que hicimos y donde quiera que estemos salimos con la frente en alto y nadie nos indica con el dedo como les esta ocurriendo hoy a los criminales.

Con mis últimas palabras quiero apelar a la opinión internacional para que hagamos todo lo posible para que Pinochet sea enjuiciado en Europa. No existe ni existirá la posibilidad real de juzgarlo en Chile por mucho que los defensores del ex dictador lo prediquen. Los respetados señores Zaldivar, José Miguel Insulza, Ricardo Lagos y varios mas ayer”victimas de lujo del ex dictador” hoy defensores de este, lo único que buscan con su actitud es solo asegurar el puesto que tienen y ojalá de por vida. Esa actitud inmoral no es nueva en un político chileno ni menos en un democratacristiano. Sí, me sorprende de un socialista a pesar de que ya han sido varios los autodenominados socialistas que han salido en defensa del dictador lo que ya tampoco es una sorpresa pero, para aclarar la situación me gustaría titularlos”socios listos” y no”socialistas”

Que el futuro de la democracia chilena está en juego, por la detención de Pinochet es la peor exageración que se ha usado creyendo que el mundo está plagado de ignorantes. De que democracia hablan? Quienes han dañado el”proceso democrático” chileno han sido aquellos que han salido a recorrer el mundo para salir en defensa del ex-dictador, ya que el mundo entero sabia desde hace muchos años quien era Pinochet. Que el juicio contra Pinochet en un atropello a la soberanía chilena. Pinochet no es Chile, acaso los criminales son portadores o representativos de soberanía alguna?

Víctor Reiman 

Uppsala, Suecia

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Revista PuntoFinal

29 de octubre de 1999

Las Cuentas de la Armada

El almirante sigue mintiendo. Sus palabras se pierden entre los cerros y el viento de Valparaíso. Pero la memoria de los porteños víctimas de la represión de la Armada es obstinada y certera. Nadie ni nada podrán borrar jamás el horror entronizado a las orillas del Pacífico, entre la garúa nocturna, los arreboles del atardecer y los sempiternos pelícanos de la bahía. Es que el 11 de septiembre de 1973, junto a los barcos de guerra estadounidenses participantes en los denominados ejercicios UNITAS, la escuadra retornó a puerto a fin de vincularse a las unidades en tierra para dar comienzo al golpe militar contra el gobierno de Salvador Allende. El temprano copamiento de la ciudad transformó a ésta en un gigantesco campo de concentración donde se enseñorearon el miedo, la tortura y la crueldad. La Armada, con inusitada ira y profundo desprecio clasista, reprimió a los porteños y, para tal efecto, desplegó todos sus efectivos, incluidos cadetes de la Escuela Naval. Habilitó, también, varios lugares de reclusión como la Academia de Guerra Naval, el cuartel Silva Palma, y los buques Maipo, Lebu y Esmeralda donde se torturó a miles de aterrorizados habitantes de Valparaíso.

Sin embargo, el almirante Jorge Arancibia, jefe de la Armada, continúa sosteniendo que en aquellos lugares de detención "jamás se torturó a nadie", que tan sólo constituyeron instancias de tránsito para albergar a prisioneros producto de las circunstancias extraordinarias que se vivían. Pero, miente el almirante y miente conscientemente, pues es imposible que no haya estado en conocimiento de lo sucedido en los recintos de la Armada. Son millares los testimonios de víctimas que experimentaron en carne viva la violencia y el odio de oficiales y clases de la aparentemente flemática marina chilena. Tal es el caso de María Eliana Comené, estudiante de castellano de la hacia adentro. Ellos estaban pegados en todas las paredes, yo conté ocho infantes de marina, algunos encapuchados y otros con las caras pintadas de negro. Me dicen que me desnude. Yo empecé a desnudarme y me dejé puesta mi parte de abajo, porque tenía puesto el apósito de la menstruación. Entonces, cuando me obligaron incluso a sacarme el calzón yo dije que no podía, porque estaba indispuesta. Me obligaron a hacerlo y ahí ya viene toda la rebeldía femenina, la rebeldía del luchador, por mucho que nos quisieran hacer sentir como animales llegaba el momento en que la dignidad del ser humano se rebelaba contra todo eso. Y fue tal mi ira, la indignación, que me saqué los calzones, tomé el apósito con sangre y se lo puse en el rostro al teniente que estaba dirigiendo el grupo. Luego de eso, todavía desnuda, por orden del teniente, dos infantes de marina por detrás, me tomaron los glúteos y se agacharon para mirar por el ano". Tal era la calidad moral de los marinos del almirante, los mismos que no trepidaron en violar mujeres para demostrar su poder y su lastimosa hombría, cubriendo sus rostros con pasamontañas y ocultando sus grados. En la Esmeralda, recuerda María Eliana, "había violencia las 24 horas del día, sacaban a los compañeros, los golpeaban, los torturaban, volvían morados y vomitando sangre. Cuando me trasladaron al Lebu estábamos separados de los compañeros quienes se encontraban en las bodegas. Nosotras estábamos en los camarotes y éramos tantas que no podíamos respirar, teníamos que dormir sentadas en el suelo. Nos daban de comer una sola vez al día, a las 9 de la mañana. Eran unos porotos que hasta gusanos tenían, una vez que reclamamos nos dijeron burlándose que para qué nos quejábamos si nos daban 'carne'". Pero la alimentación no era lo que más preocupaba a las prisioneras políticas, sino que el trato inhumano y cruel por parte de sus aprehensores, la mayoría jóvenes marinos. Aunque también las torturaban civiles y, como en el caso de María Eliana, carabineros. Ella había tenido el infortunio de haber sido detenida con ocasión de la retoma de la Universidad Católica en el puerto en los meses previos al golpe. Fue agredida por carabineros al mando de un teniente de apellido Pérez, sin embargo, logró defenderse y golpear a sus agresores.

Obviamente jamás pensó que el devenir político le enfrentaría una vez más al sádico teniente, esta vez a bordo de la motonave Lebu. Pero así fue, en una oportunidad -relata María Eliana- "me llevaron a un camarote que había sido habilitado como sala de interrogatorios y allí estaba este teniente que me comienza a manosear y a gritar diciendo: ¡defiéndete ahora, pos, huevona! Me corrió mano de una manera espantosa, fue más de una hora de sólo eso. Estaba vendada y humillada por lo que estaban haciendo, impotente ante lo que estaba pasando, ante los gritos espantosos que se escuchaban". Pero no era sólo en el barco que se torturaba y degradaba a centenares de porteños. También sucedía en otros centros de tortura de la Armada. Por la Academia de Guerra Naval, en el cerro Playa Ancha, pasó también María Eliana. "Allí estuve como cuatro semanas, me sacaban todas las noches para interrogarme, me golpeaban los oídos con las manos, me ponían corriente en la lengua, en la vagina. Nos sacaban para divertirse con nosotros, para abusar sexualmente. Fueron violaciones masivas. Al final una se desconecta, trata de subliminar lo que está pasando, pero es imposible de olvidar, de hecho, cuando ya me encontraba en la cárcel, hice una seria infección, con vómitos y fiebre. Me enviaron al Hospital Naval y ahí dijeron que era sólo un ataque de vesícula y me enviaron de vuelta a la cárcel. No obstante, era algo mucho más serio. Era gonorrea, y era imposible saber cómo y dónde la había contraído, ¿en la Esmeralda, en el Lebu, en la Academia? Lo único claro es que quedé con el endometrio total y absolutamente destruido".

ACADEMIA DE GUERRA NAVAL: CASA DEL HORROR

Y fueron millares las vidas destruidas física y sicológicamente en las casas del horror de la Armada en Valparaíso, El Belloto, Colliguay, Puchuncaví y Talcahuano. Por tales centros de detención y tortura pasó Humberto Arancibia, presidente del sindicato de trabajadores de Enadi, ex Compañía de Gas de Valparaíso. Fue detenido en Villa Alemana el 3 de octubre de 1973 en la noche. Fue trasladado por los infantes de marina que le detuvieron al cuartel Silva Palma en el puerto. Llegamos, recuerda Humberto, " a una sala grande repleta de gente, hombres y mujeres tirados en el suelo, muchos con el pelo cortado a bayonetazos. Un infante me preguntó por qué me encontraba ahí. Le respondí que no sabía, que simplemente era dirigente sindical. Exactamente, me dijo para preguntarme por otros dirigentes, para ver si habían robado o no". Los marinos, los militares, sabían perfectamente bien que nadie había robado nada, del mismo modo que sabían que nadie iba a atentar contra la integridad física de los miembros de las Fuerzas Armadas y sus familias como pretendieron hacer creer a través de la difusión de un absurdo Plan Zeta. Simplemente intentaban justificar lo injustificable: la represión, las masacres, la tortura, las violaciones.

Por ello, "alrededor de una hora después de haber llegado, continúa Humberto, me vendan, me ponen sobre la cabeza una capucha negra, me amarran las manos a la espalda y me sacan de la pieza. ¡Así que tú eres Carlos Nicolás! (administrador de la Compañía de Gas), me dicen mientras me dan un golpe en la boca del estómago. Perdí la respiración, me dan palos en la espalda, en las costillas, todo esto camino al interrogatorio. Siento que llegamos a una pieza, tomo aire: no, yo me llamo Humberto Arancibia alcanzo a decir. ¡Por qué no dijiste eso antes conche tu madre! Me gritan. Ahí me di cuenta lo que me esperaba, como iba a ser el tratamiento. En la sala de torturas me pegan con las manos abiertas en los oídos (teléfono), combos en el estómago, palos en las costillas. Todo el tiempo tenía las manos y los pies amarrados con alambre. En un momento pensé que me iban a colgar, pero en realidad lo que hicieron fue ponerme corriente. Esto se repitió muchas veces en medio de todo tipo de insultos".

Luego de una interminable noche de tormentos Arancibia fue trasladado al buque Lebu. "Parecía un barco pirata -señala Humberto- con hombres hacinados en las bodegas del barco. Estaban barbones, algunos con el pelo cortado a cuchillo, con abrigos, frazadas, sucios y hambrientos. A veces nos tiraban pedazos de pan y lo compartíamos entre todos. Lo mismo hacíamos cuando, por milagro, aparecía una naranja. La comíamos entre seis, hasta la cáscara nos comíamos. Más adelante nos daban fideos, masas de fideos más bien. También porotos llenos de gorgojos. Cada comida era vigilada por marinos armados. No todos comían sí, había un compañero de apellido Villarroel a quien mantenían en una jaula desnudo y nunca le daban de comer.

Los marinos nos obligaban a levantarnos a las seis o siete de la mañana. Subíamos a la plataforma del buque y nos manguereaban desnudos en el frío de la mañana. Está claro que no teníamos dónde hacer nuestras necesidades y, en algún momento, pusieron mitades de tambores de aceite -que llamaban 'chutes'- donde comenzamos a orinar y defecar".

En el Lebu se denigraba a la gente, se intentaba deshumanizar al supuesto enemigo, hombres y mujeres, sin importar la edad. También se interrogaba y torturaba. Los interrogatorios selectivos y más brutales se llevaban a efecto en la Academia de Guerra Naval. Allí fue llevado nuevamente Humberto. "Me dijeron que me había reído de ellos la primera vez, me pusieron un paño en la boca y me tiraron contra la muralla y comenzaron a golpearme. Perdí la noción del tiempo, del espacio, pensé que me iban a matar. El estar ahí, aunque no te torturan era igual, porque se sentían gritos, golpes, lamentos desgarradores de gente que se moría. Siempre se estaba en un estado emocional tenso, sabías que después te iba a tocar a ti, ibas a pasar por el mismo proceso. No se tenía ninguna esperanza, no sabías si ibas a salir vivo. Eran varios los que se habían intentado suicidar lanzándose por alguna de las ventanas del cuarto piso de la Academia o golpeándose contra unos pilares que había en la sala grande".

Llegaba a tal punto el pánico, la desesperación, la violencia contra gente indefensa, que no fueron pocos los que prefirieron morir a continuar soportando el horror de la tortura. Sin embargo, el almirante Arancibia insiste en que en los recintos navales jamás se torturó. Incluso en aquellos lugares donde no se interrogaba, imperaba un régimen de represión permanente y de castigos humillantes para los presos políticos. Tal es el caso del campo de concentración de Isla Riesco o Melinka, ubicado en Colligüay al interior de Valparaíso. Allí, cada vez que llegaba un nuevo grupo, se organizaba en la noche, cuando los prisioneros se encontraban encerrados en sus cabañas, un montaje de amedrentamiento. Se oían ráfagas de ametralladoras y fusiles automáticos, se explotaban minas del sector que rodeaba el campo, amén de gritos y carreras. Al día siguiente se informaba a los prisioneros que un grupo de "extremistas" había intentado rescatarlos durante la noche y que habían sido eliminados por la guardia del campo. Si sucedía nuevamente -advertían- lo primero a eliminar era el peligro interno, es decir, los presos.

TORTURAS A MARINOS DEMOCRÁTICOS

Además, se castigaba a muchos sumergiéndolos en pozos de excrementos y orina, a culatazos, hundiéndoseles en la basura u obligándoles a correr a latigazos. Eran los infantes de marina los que torturaban de esta manera. Y tenían experiencia, pues fueron los que iniciaron la práctica masiva y sistemática de la tortura en agosto de 1973 al detener y flagelar a un grupo de marinos constitucionalistas que denunciaron los intentos golpistas de la Armada. Antonio Ruiz, cabo segundo, mecánico electrónico con mención en control de fuego, fue uno de ellos. Antonio Ruiz recuerda vívidamente el día en que fue detenido, "fue el 7 de agosto de 1973 en Talcahuano. Oficiales de inteligencia me sacaron de la unidad para trasladarme al Fuerte Borgoño. Allí había un escuadrón de al menos doce cosacos esperándonos. Me obligaron a sacarme la ropa y comenzaron los golpes, comenzó el tratamiento de guerra. Pasamos a ser el enemigo. Para los infantes de marina era una práctica en vivo, fuimos sus conejillos de indias. El oficial que nos interrogaba, para que no se notaran los golpes, usaba guantes mojados. Nos metían en tambores de excrementos y orina; dos cosacos nos sujetaban de las piernas y nos hundían en los tambores hasta que no podíamos respirar. Era tal la desesperación ante la tortura y las amenazas que al final uno se rebelaba y encaraba al oficial gritándole: ¡mátame conche tu madre! A ellos no les importaba lo que uno decía o sentía; al contrario, perfeccionaban las técnicas de tortura día a día. Al poco tiempo ya no te sujetaban por las piernas, sino que habían instalado una roldana desde donde te lanzaban al tambor con excrementos. Nos tenían amarrados de pies y manos, nos amenazaban de muerte y hubo muchos simulacros de fusilamiento. Eramos como 50 los detenidos, pero finalmente quedamos menos de la mitad. Había gente de filiación azul (Asmar) y de filiación blanca, tanto de la dotación Escuela como de la Escuadra. Posteriormente fuimos derivados a la cárcel de Talcahuano en tránsito y, finalmente, a la cárcel de Concepción. Allí nos pilló el golpe, nos despertamos con los disparos, presentimos la muerte, Carabineros se hizo cargo del presidio y nos amenazó con que tendríamos que pagar. Se hizo un simulacro de fusilamiento y toda mi vida pasó delante de mí, muy rápido. Esperaba con los ojos cerrados la muerte. Afortunadamente no sucedió nada y, eventualmente, fuimos traslados a Valparaíso, pasando por el campo de concentración de Isla Riesco o Melinka, cuartel Silva Palma y la cárcel pública del puerto. Otros marinos democráticos fueron detenidos y torturados en el Fuerte Miller de la Infantería de Marina en Las Salinas, y en la Escuela de Ingeniería de Viña del Mar.

A 26 años del golpe de Estado iniciado en Valparaíso, el almirante Jorge Arancibia sigue negando que la Armada violó masivamente los derechos humanos. Entonces ¿por qué habría que creer en sus supuestas buenas intenciones al impulsar junto al gobierno una "mesa de diálogo" destinada -también supuestamente- a poner término al problema de los derechos humanos?

Ningún aparente gesto conciliatorio puede ocultar el hecho irrefutable de que el sacerdote obrero Michael Woodward fue asesinado en la Esmeralda, su Esmeralda, señor almirante

RESPONSABLES DE TORTURAS DE LA ARMADA

Vicealmirante. Adolfo Walbaum Wieber, Cdte. I Zona Naval

Vicealmirante. Pablo Weber Munnich, Cdte. en Jefe de la Escuadra

Contraalmirante Hugo Cabezas Videla, Jefe E.M. de la Armada

Capitán de Navío (CN) Sergio Huidobro Justiniano,

Cdte. Cuerpo Infantería de Marina (IM) C.N.

Guillermo Aldoney Hansen, Jefe EM. I Zona Naval

C.N. Marcos Ortiz Guttmann, subjefe EM.Armada

C.N. Carlos Borrowman Sanhueza, director Escuela Naval Arturo Prat

C.N. Raúl López Silva, director Academia de Guerra Naval

C.N. Homero Salinas Núñez, director Escuela de Ingeniería Naval

C.N. Arnt Arentsen Pettersen director Escuela del Cuerpo de IM

C.N. Jorge Sabugo Silva, Cdte. Buque Escuela Esmeralda

C.N. Hernán Sepúlveda Gore, Cdte. Destacamento IM "Miller" de Viña del Mar

C.N. Cristián Sloraker Pozo, Jefe EM de la Escuadra

C.N. Oscar Horlscher, Director Hospital Naval Almirante Nef

Capitán de Fragata (CF) Jorge Davanzo Cintolesi, Director Escuela de Armamentos

CF.Víctor Valverde Steinlen, director Escuela de Operaciones Navales

CF. Hernán Soto-Aguilar Cornejo, subdirector Escuela Cuerpo IM

CF. Jorge Valdés Romo, subdirector Escuela Naval Arturo Prat

CF. Patricio Villalobos, Cdte. Base Aeronaval de El Belloto

CF. Ernesto Huber Von Appen, Cdte.Aviación Naval

CF. Julio Vergara, Jefe Servicio de Inteligencia Naval, I Zona Naval

Cte. Santa Cruz IM, Cuartel Silva Palma, Valparaíso

Cap. Bunster, IM Fuerte Borgoño, Base Naval de Talcahuano,

Cap. Jaeger, IM Fuerte Borgoño, Base Naval de Talcahuano,

Cap. Koeller, IM Fuerte Borgoño, Base Naval de Talcahuano,

Cap. Acuña IM, Fuerte Borgoño, Base Naval de Talcahuano,

Tte. Federico Stigman Servicio Inteligencia Naval

Tte. Luna, IM Fuerte Borgoño, Base Naval de Talcahuano,

Tte. Tapia, IM Fuerte Borgoño, Base Naval de Talcahuano,

Tte. Maldonado, IM Fuerte Borgoño, Base Naval de Talcahuano,

Tte. Alarcón, IM Fuerte Borgoño, Base Naval de Talcahuano,

Tte. Letelier, IM Fuerte Borgoño, Base Naval de Talcahuano,

Tte. Boetsch, IM Fuerte Borgoño, Base Naval de Talcahuano,

Tte. Schuster, IM Fuerte Borgoño, Base Naval de Talcahuano,

Tte. Luis Rebolledo IM, Motonave Lebu

Tte. Guillermo Morera IM (r) Motonave Lebu

Tte. Rafael Yussef ( r) Motonave Lebu

Tte. Rodriguez IM, Buque Escuela Esmeralda

Tte. Juan Gonzalez IM, Campo de Concentración de Isla Riesco

Suboficial Aguayo IM, Campo de Concentración de Isla Riesco

Cabo Soto IM, Campo de Concentración de Isla Riesco

Cabo Bustos IM, Campo de Concentración de Isla Riesco

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