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Regimiento de Infantería No 19 “Colchagua” de San Fernando

VI Región

 

El Regimiento de Infantería No19  “Colchagua” de San Fernando, ubicado en Manuel Rodríguez S/N, esquina Chacra la Encina, comuna de San Fernando fue uno de los principales centros de detención y tortura de la VI-Región.  La represión en esta zona fue llevada acabo por Militares, Carabineros, miembros de la Policía de Investigaciones y civiles de la localidad.  De acuerdo al Informe Rettig “...en Rancagua, los detenidos eran conducidos a la Cárcel Pública, donde llegó a albergarse cerca de 1.200 personas en los meses inmediatos a los sucesos del 11 de septiembre.  Entre ellos, gran cantidad de campesinos y dirigentes políticos.  También fue utilizado con esos fines el Regimiento Membrillar (actualmente Regimiento de Infantería Nº 22 - Lautaro).. en San Fernando [los detenidos] fueron llevados al Regimiento Colchagua (actualmente Regimiento de Infantería N 19 “Colchagua”), donde se registraron alrededor de 250 personas detenidas entre septiembre y noviembre de 1973.  La mayoría de ellos cumplieron posteriormente sus condenas en la Cárcel de esa misma ciudad...”.

Testimonios de prisioneros políticos señalan que hubo detenidos en este lugar desde septiembre de 1973 hasta el año 1982; Posteriormente se realizaron arrestos ocasionales, según consta de los testimonios, lo que se explica porque en dicho recinto militar funcionaba la Fiscalía Militar de San Fernando. Los presos políticos señalan que desde el momento mismo de la detención las personas, mujeres y hombres, eran golpeados y amenazados. Según un Informe de la Cruz Roja Internacional (CRI), los detenidos permanecían en caballerizas de 15 por 10 metros, rodeados por una valla de madera de 2,5 metros de altura, el techo sólo cubría la mitad del espacio. Dormían en la sala, que medía 6 x 10 y x 3.5 metros de altura, y donde ensayaba la banda de música del regimiento. Los ex presos políticos señalaron que los castigos eran variados: a veces eran arrojados a un corral de mulas, las que eran azuzadas para que los patearan; los metían a una piscina sin agua y a pleno sol, por horas. Para los interrogatorios y torturas los prisioneros eran trasladados a una sala especial. Hay personas que declararon que en esta sala especial eran puestos desnudos sobre un tablero o mesa de tortura. Se denunciaron castigos tales como golpizas, aplicación de electricidad y simulacros de fusilamiento. Después de los interrogatorios, eran incomunicados en pequeños calabozos o los obligaban a dormir en un polvorín. Normalmente los prisioneros escuchaban las torturas de sus compañeros. Los detenidos señalaron la presencia de civiles durante los interrogatorios. Ya en libertad, algunos ex detenidos tuvieron que continuar firmando por un tiempo.

Testimonio de O. R. expreso político de la VI-Región: en mi condición de ex Preso Político en esa zona, puedo declarar lo siguiente:

 Atestiguo que [el ex-capitán de ejército Ricardo] Manríquez Pearson fue torturador. Fui torturado en la Comisaría de Investigaciones de San Fernando. El, junto a su ayudante, Sargento Marín y los Inspectores Fernando Yañez y "Chinica" Morales, fueron los encargados directos de los maltratos físicos, golpes eléctricos , golpizas, privación de agua y alimentos, tortura sicológica y otros de que fuimos objeto muchos de los prisioneros de ese entonces.

 Manríquez es autor directo y personal de cuasi homicidio en contra del entonces Secretario Provincial del Partido Comunista de Colchagua, Héctor Figueroa, al dispararle a la cabeza mientras éste huía desde una población de San Fernando, donde había concurrido a persuadir a los pobladores para "no dejarse provocar" por los militares golpistas y no realizar actividad alguna en contra de los alzados. La bala rozó a cabeza de Figueroa.

 Que Justino Vásquez Muñoz, Regidor Socialista, nunca llegó a los recintos de detención, pero siempre supimos que había sido detenido en la vía pública por el "Chinica" Morales, Yañez y Marín, más algún tipo de ingerencia directa de Rafael Cumsille.

 Que las fuerzas represivas de esa zona, a cargo de Manríquez, igualmente son responsables directos de la muerte de Eduardo "Chito" Morales, periodista, muerto de ataque cardiaco mientras asistía a su "Consejo de Guerra". Del mismo modo, los ex-presos políticos Luis Bustos y Gerardo Saavedra, fallecieron en el exilio a causa de tumores cerebrales, iniciados al ser lanzados en el corral de las mulas del Regimiento Colchagua, para ser pateados por los animales.

 Que el "equipo" represor de San Fernando estuvo compuesto además, por los siguientes personajes : Fiscal Ramirez (actual Juez de Policia Local de San Fernando, ex-militante del Partido Radical, ex-abogado de Carabineros). esponsable directo de juicios ilegales, privación de libertad ilegal, montaje falso de "evidencias" y torturas sicológicas en contra de los presos políticos. Capitan Crespo: autor directo de maltratos físicos a los prisioneros, ordenando a los conscriptos golpear en "calle de al medio", lanzamiento amarrados a los corrales de animales, entre muchas otras acciones de maltrato y humillación. Teniente Thieme: hermano del gangster de Patria y Libertad. Fui brutalmente golpeado por este oficial mientras me encontraba esposado a una litera en la Sala de Guardia del Regimiento San Fernando, el 15 de Septiembre de 1973.

 Que si de reconstruir "la memoria historica" se trata, permítanme consignar la actitud digna de dos personajes de la reacción local de Colgua. Maximiano Errazuriz y Fernando Jaramillo. Ambos tuvieron la oportunidad de saciar su rencor y odio político en algunosde nosotros. Errazuriz apareció vestido de teniente de reserva. De la noche a la mañana, pudo haberse convertido en el Cesar que decidiera la vida o la muerte de los vencidos, de quienes fuimos sus enemigos. En mi caso, en vez de ordenar la muerte, llamó a un enfermero para que aliviara mis heridas. Fernando Jaramillo, terrateniente expropiado y vilipendiado por esas cosas de la politica contingente, exigió respeto a nuestros derechos humanos, protestó por las condiciones en que se nos mantenía. Por San Fernando, el helicóptero Puma del General Arellano no dio ningún zarpaso... Mucho tiempo después, recordaríamos al Capitan Manríquez, con una botella de pisco en la mano, en una noche que hizo salir de sus celdas, a eso de las tres de la mañana, a nueve presos políticos. En la oficina del Alcaide, nos dijo que algún día tendríamos que agradecerle a "este torturador" por habernos salvado la vida...

Criminales y Cómplices:

Militares y Policías: Capitán Ricardo Manríquez Pearson (jefe del SIM del Regimiento “Colchagua” y Jefe de la Policía de Investigaciones de San Fernando en Septiembre del 1973);  Capitán Crespo; Teniente Thieme; suboficial de Ejército Francisco Marín González; Fiscal Ramírez (actual Juez de Policía Local de San Fernando, ex-militante del Partido Radical, ex-abogado de Carabineros); Los Oficiales de Policía Mario Ubilla Muñoz; José Valladares Salazar; los inspectores Carlos Fernando Yañez Campo y "Chinica" Morales; los subcomisarios Muñoz Cartes y Plutarco Garrido

Fuentes de Información: Informe Rettig; Política Cono Sur; Libro:”Tal como soy”; Diario “La Nación”; 24horas.cl; Archivo Memoriaviva;

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Actualidad
La Nación
Cónsul de Chile en Honduras “inculpado” en caso de desaparecido

El martes 20 de noviembre de 1973 la ciudad de San Fernando amaneció con la tranquilidad aparente de aquellos días soleados en provincia, donde todo parecía normal, pero no lo era. La cárcel ya estaba atestada de detenidos políticos. Como todos los días laborales, el maestro Justino Vásquez Muñoz se levantó al despuntar el alba para tomar el automotor de las 7:30 en el que viajaba unos siete kilómetros para llegar a la escuela pública de Polonia donde enseñaba. Su labor de maestro la alternaba con la política: era regidor por San Fernando electo por el Partido Socialista; secretario provincial de la Central Unica de Trabajadores; y había sido el secretario regional del PS, en los meses convulsionados cuando el Presidente Allende requería más que nunca el apoyo de los partidos de la UP, a esa altura ya irremediablemente dividida en dos opciones estratégicas irreconciliables.

La misma mañana en el regimiento de Infantería de Montaña Nº19 “Colchagua” en San Fernando, el capitán Ricardo Manríquez Pearson, desde muy temprano, alternaba sus tareas entre la Sección II de Inteligencia del Ejército en la zona, y su cargo como flamante jefe del cuartel de la Policía Civil de Investigaciones en la ciudad. El Ejército había intervenido a esa institución e instaló allí al capitán Manríquez, para dirigir la represión y ordenar las detenciones de quienes eran considerados peligrosos o subversivos.

Ese día el profesor Vásquez no llegó a la escuela de Polonia y desapareció para siempre. El funcionario de Investigaciones de San Fernando Carlos Yánez Campos, le dijo esa misma mañana a la esposa del maestro Vásquez, Tania González, que la orden de detención emanó del capitán Manríquez. Le explicó que ese día 20 de noviembre él tenía la orden de detenerlo para llevarlo “al Servicio de Inteligencia Militar a las 11 horas. El SIM está a cargo del capitán Manríquez Pearson”, informó a la esposa. Pero Yánez se disculpó con ella diciéndole que cuando llegaron esa mañana a la casa ya su esposo no estaba y no alcanzaron a detenerlo en la estación de ferrocarriles, antes de que tomara el tren. Le dijo que no lo hallaron más.

El capitán Manríquez, en retiro del Ejército desde hace años, es hoy funcionario de la Cancillería chilena, diplomático “de carrera” como él mismo se define, y actualmente es el cónsul general de Chile en Honduras, radicado en la capital Tegucigalpa. Su cargo aparece confirmado en la página electrónica de la Cancillería. En una fotografía del 20 de noviembre de 2003 publicada en el diario El Heraldo de Tegucigalpa, que acompaña esta crónica, el capitán (R) Manríquez aparece posando junto a la nueva embajadora de Chile en Honduras, la ex intendenta y gobernadora Silvia Correa (DC).

Ordenó detenciones

Hace unos días el capitán (R) Manríquez debió viajar a Chile para declarar por segunda vez ante la jueza Sofía Adaros Riveros, del Primer Juzgado de Letras de San Fernando, donde se instruye la querella por secuestro y desaparición interpuesta en 1979 por la esposa del ex regidor. En el proceso, varios funcionarios de la policía civil identifican al capitán Manríquez a cargo de ordenar en ese tiempo las detenciones en la ciudad y zonas cercanas, lo que el mismo Manríquez no le ocultó a la jueza Adaros.

 “Dentro de mis cargos militares estaba a cargo de la Sección II de Inteligencia (...) Algunos días con posterioridad al 11 de septiembre de 1973, pudo ser el 15 de septiembre, recibí la orden del Comandante de la Guarnición de hacerme cargo de la Comisaría de la Policía de Investigaciones de San Fernando (...) Respecto de la persona que se me consulta de nombre Luis Justino Vásquez Muñoz, debo manifestar que no recuerdo ninguna circunstancia vinculada a esta persona. Pero es posible que en cumplimiento de mis funciones como jefe de Investigaciones, haya firmado una orden ejecutiva para que el personal de Investigaciones detuviera a la mencionada persona (...) Durante mi jefatura firmé considerable número de tales órdenes”, reconoció el capitán-cónsul a la magistrada.

Cifras

De acuerdo a la información consolidada de la Fundación Documentación y Archivo de la Vicaría de la Solidaridad, basada en el Informe Rettig y el complementario, Justino Vásquez aparece, hasta ahora, como el único desaparecido de la VI Región, pero se registran nueve ejecutados.

“El capitán Manríquez me mandó a la tortura”

Pero más allá de las decenas de funcionarios de la Policía Civil que en el proceso admiten que trabajaron bajo las órdenes del capitán Manríquez, entre ellos además de Carlos Yánez, Mario Ubilla Muñoz; el subcomisario (R) Muñoz Cartes; José Valladares Salazar; y el comisario Plutarco Garrido quien agregó en su declaración que “Manríquez estaba a cargo de lo antisubversivo”, es el suboficial (R) de Ejército Francisco Marín González que trabajó bajo el mando de Manríquez en la Sección II de Inteligencia en San Fernando, quien hace la descripción más clara de su capitán.

Dijo el suboficial (R) a la jueza que “de lo de Vásquez me enteré cuando en la guardia el policía Yánez con otro le informaron al capitán Manríquez Pearson que no lo pudieron encontrar para detenerlo”. Sin embargo, existen testigos que esa mañana vieron a “cuatro individuos de civil” que “interceptaron al profesor Vásquez y lo hicieron subir a un automóvil blanco”.

 

El suboficial (R) agrega: “mi capitán Manríquez era violento, era un experto karateca. Cuando llegó Castro Souriten (otro oficial) le puso límites a mi capitán”.

El ex prisionero en San Fernando José Madariaga Céspedes es más directo: en su libro “Tal como soy” acusa que el capitán Manríquez, luego de conversar con él estando detenido, ordenó que lo torturaran. El ex detenido de San Fernando Pedro Videla Hormazábal, declaró en el juicio que el carabinero de esa ciudad Carlos Becerra Herrera, le dijo un día que al profesor Vásquez “lo tiraron al mar en Pichilemu”.

Revisado el Informe de las Fuerzas Armadas sobre el destino de 200 desaparecidos a raíz de la Mesa de Diálogo de Derechos Humanos, si bien entre 151 detenidos arrojados al mar no aparece el profesor Vásquez, sí figuran 17 lanzados al “mar Pichilemu”.

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24horas.cl

Cónsul chileno en Honduras inculpado en causa de desaparecido

El cónsul general de Chile en Honduras, Ricardo Manríquez Pearson, ha declarado dos veces como inculpado en el proceso por el secuestro y desaparición de un profesor en la ciudad de San Fernando, en 1973, revela hoy el diario "La Nación", de Santiago.

Cuando Augusto Pinochet encabezó el golpe militar que lo llevó al poder, el 11 de septiembre de 1973, Ricardo Manríquez era capitán del Ejército y dirigía la sección de Inteligencia del Regimiento "Colchagua", de San Fernando, a 140 kilómetros al sur de Santiago.

Tras el golpe, fue designado además jefe de la Policía de Investigaciones de esa localidad y en tal calidad, según reconoció en el juicio, dictó numerosas órdenes de detención contra opositores al régimen militar.

Uno de ellos fue el profesor y dirigente socialista Luis Justino Vásquez Muñoz, que el 20 de septiembre de 1973 salió de su casa para ir a trabajar y nunca más volvió.

En su declaración ante la jueza Sofía Adaros, que lleva el caso en San Fernando, Ricardo Manríquez admitió la posibilidad de haber ordenado la detención del profesor, pero aseguró que jamás lo vio ni lo interrogó pues sus subalternos le informaron de que había escapado.

En la época, funcionarios de la policía dijeron a la familia que no habían detenido a Luis Justino Vásquez, pues aparentemente había abandonado la ciudad en un tren.

Sin embargo, en el mismo proceso un ex suboficial declaró que el maestro fue interceptado por cuatro sujetos de civil que se lo llevaron en un automóvil blanco y que tiempo después le contaron que había sido lanzado al mar.

"La Nación" incluye también declaraciones de ex presos políticos que describen al entonces capitán Martínez como un hombre violento y experto en kárate, que golpeaba a los prisioneros y ordenaba torturarles.

El oficial pasó de las filas del Ejército a la Cancillería y actualmente, según el periódico, se define como "diplomático de carrera" y hasta el momento, tras haber comparecido dos veces, no ha sido procesado en el caso.

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