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Recinto Clandestino “Coya”, Rancagua

VI Región

En los meses posteriores al golpe militar una serie de recinto gubernamentales, lugares de trabajos y regimientos fueron utilizados para los interrogatorios y tortura de los presos políticos de Rancagua, incluyendo uno denominado Coya, en la cercanía a una central hidroeléctrica del mineral El Teniente. Testimonios de sobreviviente relatan que fueron trasladados hasta este recinto donde fueron salvajemente torturados.

 

Testimonio de un sobreviviente (G.E.F.):

..los interrogatorios, en los que participaba el Teniente MEDINA (Fiscal Militar), eran extremadamente violentos: se nos daban golpes salvajes por todo el cuerpo, se nos pegaban patadas, o bien se nos golpeaba con un “tonto” de goma. Especialmente terribles eran los golpes en la boca del estómago dados por Funcionarios de Investigaciones, creo que es como consecuencia de ése tipo de golpes que hoy en día tengo serios problemas en el esófago.  Se nos colgaba amarrados, se nos aplicaba electricidad en la “parrilla”, lanzándonos agua previamente para que el golpe eléctrico fuera más fuerte. Una de las sensaciones más angustiantes que recuerdo es la asfixia producida por la capucha que tuve que llevar durante meses. En varias ocasiones perdí totalmente el conocimiento. Al dolor físico se sumaba todo tipo de vejámenes y humillaciones, cómo por ejemplo el hecho de que no sólo en los interrogatorios estábamos totalmente desnudos sino también durante las confrontaciones con otras personas.

Creo que uno de los lugares a los que me llevaban era “Coya”,  una antigua central hidroeléctrica que abastecía la mina de El Teniente. En este lugar, nos obligaban a tendernos desnudos y con las manos amarradas sobre el piso que se encontraba totalmente congelado. Al contacto doloroso  nuestros cuerpos saltaban y volvían a caer golpeándose contra el hielo. Sufrí este tipo de interrogatorios desde septiembre de 1973 a marzo de 1974, época en que mi nombre figuraba en listas de Amnesty International y de la Cruz Roja Internacional en tanto “desaparecido”.  Los malos tratos me habían dejado en muy mal estado físico y había bajado unos 18 kilos......

Fuentes de Información: CODEPU; Archivo Memoriaviva;

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