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Regimiento Nº 2 de Ingenieros "Tejas Verdes"

V Región

Primera Foto:  Cortesia de Julio Oliva 

 

El campo de concentración “Tejas Verdes” estaba ubicado en la Avenida El Arrayán s/n, Población Tejas Verdes, en la Provincia de San Antonio, y era parte de la infraestructura de represión del Ejército y fue uno de los más paradigmáticos centros de tortura, relacionado directamente con la formación y centro de operaciones de la DINA desde 1973. En este recinto de tortura también se entrenaba a agentes de los diferentes servicios de inteligencia en métodos de tortura y represión. Entre los “profesores” se encontraba el hoy Alcalde de Providencia (Santiago) Cristian Labbe Labbe.

 De acuerdo al Informe Rettigg “Tejas Verdes” correspondía al: Campamento Nº 2 de Prisioneros de la Escuela de Ingenieros Militares "Tejas Verdes": Dicho recinto de detención, que llegó a tener más de 100 prisioneros en ciertas épocas, funcionó como tal desde el mismo 11 de septiembre de 1973, existiendo testimonios de su uso sistemático para tales efectos hasta mediados del año 1974.

Los presos políticos que estuvieron detenidos en Tejas Verdes señalan que, inmediatamente después del golpe de Estado, eran trasladados desde San Antonio y Melipilla a Tejas Verdes. Se trataba de arrestos realizados por carabineros. Luego, desde principios de 1974 y hasta el año 1976, se concentraron aquí prisioneros venidos de otros puntos del país, especialmente de otros recintos de la DINA de Santiago. Testimonios entregados por ex presos políticos señalan que en este recinto de detención se utilizó shocks eléctricos, vejaciones y violaciones como practica diariamente en los interrogatorios. Estas declaraciones también señalan que en muchas ocasiones se utilizo médicos y enfermeras para cuidar a los presos que quedaban en mal estado físico después de los interrogatorios, los cuales, después de recuperarse, eran trasladados a nuevas sesiones de torturas. Los presos políticos permanecían en el Campamento N° 2 y en la Cárcel Pública, en tanto los interrogatorios se realizaban en la escuela. Hay testimonios de que relatan que a éste lugar, desde la cárcel, eran trasladados en camiones frigoríficos pertenecientes a una empresa pesquera. Iban siempre amarrados, con los ojos vendada o encapuchados. Eran llevados a distintas dependencias de la escuela, entre las que se menciona el subterráneo del casino de oficiales y un segundo piso; en el intertanto eran mantenidos en una celda húmeda.

Numerosos testimonios entregados a la Comisión Valech señalan que transcurridas algunas horas se los llevaba a una sala en la que permanecían desnudos, atados a una silla, o a un somier metálico, se les propinaban golpes, se les aplicaba electricidad, sufrían colgamientos, quemaduras, extracción de uñas, estiramiento del cuerpo con cuerdas, simulacros de fusilamiento, vejaciones y situaciones de violencia sexual. Como efecto inmediato sufrieron fracturas y pérdida de conciencia. Después del los interrogatorios eran devueltos al campamento o la cárcel. Consta en las denuncias que otra forma de humillación y castigo fue la reclusión en una pieza de madera de aproximadamente 5 ó 6 metros cuadrados de superficie, sin ventanas, con fisuras en sus paredes, muy helada, donde permanecían hacinados, con restricciones de alimentos, agua, abrigo, sueño y sin baños. Adicionalmente se torturaba a los detenidos arrojándolos en unos contenedores, donde permanecían días incomunicados; otros eran llevados a los nichos, un pequeño espacio que inmovilizaba a la persona, ubicados bajo las torres de vigilancia, como consta en las declaraciones hechas ante la Comisión Valech. Finalmente, en muy malas condiciones, los presos políticos eran enviados a algún campo de prisioneros o a la Cárcel Pública de San Antonio.

 

 Testimonio de una ex -prisionera política del campo de concentración "Tejas Verde"

"...estuve detenida en el campo de prisioneros de Tejas Verdes, desde la primera semana de enero de 1974. Tres meses aproximadamente. Posteriormente me trasladaron a otros campos de concentración. Salí de Tres Álamos, luego de ocho o nueve meses. Nunca estuvo claro por qué me detuvieron. Trabajaba con mujeres, y estábamos convencidas del proceso de Salvador Allende y lo que significaba el gobierno de la Unidad Popular. Mi marido trabajaba en Madeco, y luego del golpe fue detenido.

Vivíamos en la Población Madeco. En enero de 1974, yo estaba tratando que a mi marido lo pudiera visitar su familia. Estaba incomunicado. Vecinos me avisaron que en mi casa había hombres de civil. En la casa estaban mis hijos y una cuñada. Cuando entré, permitieron salir a los niños. Tres civiles allanaron la casa y me llevaron en una camioneta sin patente. No tenía conciencia de lo que iba a vivir...

Me vendaron los ojos, trasladándome a Londres 38. Allí me golpearon... Después me trasladaron al Tacna, unas horas... luego a Tejas Verdes...

Llegamos de noche. Iba con otra persona, sentada en el suelo y amarrado con alambre. Yo estaba vendada. No sabíamos qué lugar era, pero sentí que estaba cerca del mar y de eucaliptos...  Me encerraron en una especie de mediagua, y al día siguiente comenzaron los interrogatorios... las primeras semanas fueron las más duras. Nos trasladaban en camiones hasta el lugar de tortura, el Casino de la Escuela de Suboficiales de Tejas Verdes. En ese momento no sabía donde estaba. Nos llevaban en camiones frigoríficos, amarrados, vendados, con capuchas. Nos hacían bajar escalones y, a mí me dejaron en una celda. Los interrogatorios empezaban muy temprano... me golpearon y aplicaron todas las formas de tormento: Golpes, corriente eléctrica, quemaduras con cera, cigarrillos; en un brazo aun tengo las marcas. Les dije que estaba embarazada, pero la verdad a ellos no les importó, al contrario. Me golpeaban con una fusta en el bajo vientre, para que perdiera mi guagua. Al tercer o cuarto día, comenzaron a violarme... varias veces me violaron y aplicaron corriente en la parrilla eléctrica...

 Me hacían estar parada toda la noche. Me tiraban agua. No podía dormir. No nos daban comida ni agua. Fueron meses espantosos, horribles... Cuando volví a la caseta, al día siguiente, llegó Rebeca Espinoza [hoy detenida-desparecida]. Yo estaba en tan malas condiciones que pusieron una enfermera -también prisionera-, y le permitían que me atendiera. Me venían convulsiones musculares, producto de las sesiones de tortura... A los veinte días de ser torturada diariamente -me sacaban al sol para que las heridas cicatrizaran-, Rebeca Espinoza desapareció... la llevaron a la tortura y no volvió nunca más. Sé que desapareció porque los torturadores burlándose, cuando me venían convulsiones, me pasaron su chaleco para que me tapara...

Nunca estuve con otras compañeras. Sabía que había más detenidas. A través de las rendijas se veían. Se escuchaban voces. Vi muchos hombres y trabajadores de Madeco. Estaban desde antes que yo llegara. Supongo que mi detención tuvo que ver con el amedrentamiento a esos compañeros, para que hablaran... Luego nos hicieron firmar un papel que decía que no teníamos daños ni quejas. Yo tenía más de cinco meses de embarazo. Estaba en muy malas condiciones, mi bebé también, producto de la tortura física y psicológica. Me trasladaron a la Correccional, donde estuve unos 20 días. Allí agentes de civil nos llevaron al Estadio Chile con un tremendo despliegue... Luego a Tres Álamos desde donde salí en libertad. Mi casa siguió siendo allanada por soldados de Ingeniería de Tejas Verdes, a muchos los ubicaba...

En Tejas Verdes escuché las torturas de otras personas, gritos de hombres... Quien comandaba el campo de prisioneros era el general Manuel Contreras... recuerdo algunas caras de los soldados y torturadores... Fueron tres meses terribles. Las torturas, las primeras semanas, eran prácticamente todos los días. Después se fue espaciando, pero no dejaron de ser... No hubo momento en que no me torturaran. En el casino había pequeñas celdas... allí dejaban a los prisioneros. De vuelta del campo de tortura, me llevaban una frazada. La tomaban cuatro militares por las puntas. Nos llevaban en calidad de ovillos, en el medio de las frazadas... uno no era capaz de caminar... Luego me dejaban en una celda de cemento...

Tengo la impresión que había unas 15 mujeres, pero por ahí pasaron muchas más... en el campo hubo unos 1.500 prisioneros. Recuerdo algunas caras y cómo estaban vestidos. Nos daban té en unas pailas y un pan. Cuando uno venía de la tortura no había comida ni agua... Los mismos milicos y torturadores nos decían que 'no tomáramos agua porque nos podía dar un paro cardíaco'... Recuerdo que se hablaba de que desde allí desaparecieron unos Tupamaros. Nos mantenían vendados con la capucha y, en el campo de tortura, nos amarraban... Normalmente nos interrogaban cuatro o cinco torturadores. Nos violaban, hacían simulacros de fusilamiento, aplicaban corriente. Después uno de ellos nos decía 'habla lo que te preguntan, no seai... yo te voy a ayudar'. Había una tortura física y otra psicológica. Yo no sé cuál es la que hace más daño. Pienso la peor es la tortura psicológica, porque todo lo físico se recupera. El daño psicológico es irreparable. Por eso nuestra sociedad está enferma y dañada...

Recuerdo que había también torturadores de civil. Uno de ellos me tomó y me puso en la parrilla. Tenía un acento extranjero, uruguayo o brasileño, puede ser. Sé que había extranjeros ahí, que estaban 'formando' al resto de los torturadores, les explicaban cosas. A uno le parecía increíble. Aplicaban corriente y si te convulsionabas o te desmayabas, ellos decían: 'esto es lo que hay que hacer', eran 'instructores'... Eso lo vivieron todos los que pasaron por el campo de prisioneros... Finalmente perdí mi guagua en la Correccional... Cuando llegué a Tejas Verdes tenía dos meses de embarazo".

[Preso politico detenido en septiembre de 1973]: “...fui sometido durante mis primeras dos semanas en Tejas Verdes: choques eléctricos a las partes más sensibles del cuerpo estando yo amarrado en una silla de madera; golpes con "tontos de goma"; golpes con culatas de los fusiles; y golpes en los oídos con las dos manos al mismo tiempo [el telefono]...

[Presa politica, menor de edad, detenida en septiembre de 1973]: “...Me condujeron a una sala, al entrar sentí mucho olor a sangre [...] escuchaba individuos que hablaban bajo, uno de ellos me desató las manos y me ordenó que me desnudara, les dije que por favor no lo hicieran, pero luego en forma violenta me desvistieron, dejándome sólo la capucha puesta, me pusieron en una especie de camilla amarrada de manos y pies con las piernas abiertas, sentí una luz muy potente que casi me quemaba la piel. Escuché que estos individuos se reían, luego un hombre comenzó a darme pequeños golpes con su pene sobre mi cuerpo, me preguntó de que porte me gustaba, otro hombre escribía cosas sobre mi cuerpo con un lápiz de pasta. Luego vino el interrogatorio [...] en seguida ordenó que me pusieran corriente en los senos, vagina y rodillas [...]. Luego de las descargas pararon un rato, mientras sentía que hablaban entre ellos. Nuevamente retomaron el interrogatorio, esta vez me dijeron que me habían conectado a la máquina de la verdad [...] por cada respuesta que daba sonaba un pito de esta máquina, por cuanto me decían que yo estaba mintiendo [...] el pito de ese aparato se transformó en un infierno [...] vinieron nuevamente los golpes y las descargas eléctricas, cuando casi estaba inconsciente me levantaron la capucha hasta la nariz, me pusieron un vaso en la boca haciéndome ingerir un líquido, no supe qué pasó conmigo hasta el día siguiente que me devolvieron al campo de prisioneros. En el campo fui recibida por el suboficial [...] el que al verme comentó que si se diera vuelta la tortilla no querría que esto le pasara a su hija, le pregunté qué me había pasado, pero enseguida llamó a las enfermeras militares [...] sentía dolor en la vagina y en todo mi cuerpo [...] estaba muy deteriorada sin poder defecar...”

[Presa politica, embarazada, detenida en 1974] “...Al momento de la detención me vendan los ojos [...] y fui trasladada a [un recinto de la DINA]. Uno de los hombres pidió trato especial para mí porque estaba destinada para otro lugar. Ese trato fue golpes en los oídos, y aplicación de electricidad. Me llevaron a Tejas Verdes: siempre encapuchada e incomunicada en una barraca [...] Para los interrogatorios éramos trasladados en un camión frigorífico, amarrados, encapuchados. Nos desnudaban y nos introducían en unas celdas a la espera. Las sesiones de tortura duraban alrededor de doce horas. Este procedimiento era a diario. Yo tenía tres meses de embarazo. Recibí golpes bajo el vientre, golpes con sacos mojados sobre las piernas, baldazos de agua estando amarrada a un poste, amarrada por horas con cuerdas que pasaban bajo mis piernas. Me hicieron simulacro de fusilamiento y violación. Me arrancaron las uñas de los dedos chicos de los pies y quemaduras en el cuerpo. Escuchaba torturas de otros presos y me hacían escuchar un casete con la grabación de quejidos de niños y me decían que eran mis hijos. Me hacían comer excrementos. En el [se omite] y producto de las torturas se me produjo un aborto espontáneo. Nunca recibí atención médica...”

 

Criminales y Colaboradores:

General Manuel Contreras Sepulveda (Ejército Director de la DINA); Mayor David Miranda Monardes (Ejercito; SubDirector y Fiscal Militar);  Coronel Cristian Labbe Labbe (Ejército DINA; actual Alcalde de Providencia, Santiago); Oficial Roberto Araya Silva (Oficial de Reserva, Corresponsal de guerra, Fach); Teniente Zarevich (Ejercito); Sub Oficial Carriel (Ejercito); Capitán Mario Jara Seguel (Ejercito); Sargento Parada (Ejercito); Capitán Kosin (Ejercito); Cabo Bahamondes (Ejercito); Sub Teniente de reserva Gutiérrez (Ejercito); Soldado Luis Berríos (Ejercito);  Nano Jorquera (DINA – Agente Rocas de Santo Domingo); "Joel"; "El Coronta";  Capitán Videla (Ejercito); Teniente Luis Vargas (Carabineros); Váldes (Prefecto de Policía de Investigaciones); Cevallos; Teniente Quintana (Ejercito); Jorge Villagran (DINA – Ejército); Arturo Romero (DINA); Sub Oficial Ramon Acuña (Ejercito); Vittorio Orvieto Teplizky  (Medico); Capitan Germán Jorge Barriga Muñoz (Ejercito);  Teniente Jorge Marcelo Escobar Fuentes (Ejercito DINA); Conscripto Samuel Enrique Fuenzalida Devia alias “gato” (Ejercito DINA); Alejandro Rodríguez Fainette (Ejercito); Mayor Gerardo Urrich González  alias " Mano Negra " (Ejército DINA);  Capitán Eugenio Armando Videla Valdebenito (Ejército DINA);.

 

Fuentes de Información: Informe Rettig; Diario “El Siglo”; Libro: “Tejas Verdes: Mis primero tres minutos”; “Tejas Verdes: Diario de un Campo de Concentración en Chile”; CODEPU;Informe Valech; La Nacion; El Mostrador; The Clinic; El Mercurio; Archivos Memoriaviva


El Siglo

12 de Febrero de 2002

LOS TORTURADORES DE TEJAS VERDES- LA ESCUELA DEL "MAMO" CONTRERAS

"Desde aqui se tiene una vision conjunta de todo el campamento y de su funcionamiento. En la mañana, al mediodia y en la tarde parten los camiones con las ollas que nosotros mismos debemos lavar, al regimiento en Zapadores a buscar el desayuno y las comidas. Son los mismos camiones donde luego llevan los presos a la tortura. Nosotros debemos luego descargarlas y -cuando los soldados las han repartido en el otro patio- recalentarlas y lavar las escudillas usadas por los incomunicados y luego por nosotros. Vemos como llevan a horas nunca iguales- a los del otro patio al camion que los conducira a la tortura. Y los vemos volver, asi como yo he vuelto."
(Extracto del libro "Tejas Verdes" de Gines Rojas Gomez)

El Regimiento Nº 2 de Ingenieros "Tejas Verdes", esta ubicado al sur del puerto de San Antonio, cerca de Llo-lleo. Hasta alli fueron trasladados cerca de 1.500 prisioneros entre el 11 de septiembre de 1973 y mediados de 1974, cuando fue cerrado luego de la visita de una delegacion de la OEA.

Conocido oficialmente como Campo de Prisioneros Nº 2, el recinto contaba con cuatro torres de vigilancia y en su interior habia aproximadamente 14 cabañas. Dividido en dos patios donde estaban los incomunicados, contaba con siete construcciones (cinco para los hombres y dos para las mujeres) que podian albergar hasta 18 personas en su interior, en condiciones de absoluto hacinamiento.

Al ingresar a Tejas Verdes, los detenidos siempre eran inscritos en un libro y, acto seguido, eran encerrados en una cabaña con quince a veinte personas. Durante 25 dias se mantenian en este cautiverio, comenzando la fase de interrogatorios y tortura.

Los dias martes, jueves y viernes, los detenidos aprendieron a identificar una camioneta que llevaba el logo de la CORFO en la que se trasladaba a los prisioneros. A las seis de la mañana la guardia ordenaba la realizacion de gimnasia por un cuarto de hora. Luego habia cinco minutos de tiempo para lavarse y orinar.Acto seguido, los prisioneros volvian a las "cabañas" donde a las 09:00 horas recibian un cucharon de te o te con leche y tres panes para el dia.

A la hora de almuerzo se disponia de tres minutos para "degustar" un cucharon de porotos con tallarines, arvejas con tallarines, sopa de pescado o carbonada.

A las 16:00 horas correspondia el baño de cinco minutos y una hora despues se repartia la comida. Finalmente, a las 20:00 horas podian ir al baño nuevamente solo por cinco minutos.

Ante cualquier queja los procedimientos eran brutales: se amarraba con alambres al detenido, de pies y manos a la espalda, y luego lo exhibian en una de las torres de vigilancia. Durante diez dias y diez noches se mantenia este trato. En paralelo, quienes llegaban hasta Tejas Verdes eran interrogados puntualmente a las 9:00, 16:00 y 19:00 horas. Sin embargo, ello no era obstaculo para vulnerar el estricto orden interno y realizar un interrogatorio en un momento imprevisto.

En una celda humeda y oscura, de un metro de ancho por 1,30 de largo, los prisioneros esperaban hasta que se encendiera la luz y comenzara el dolor. A la vista de un fiscal comenzaban las preguntas, generalmente relativas al inexistente plan Zeta, y a la par se iniciaba la sesion con el "Pau de Arara". Mas tarde se desarrollaba el ahorcamiento "normal" de la persona hasta que en un gesto "de bondad" se le inducia a pedir sus tres ultimos deseos. Si en ese momento no confesaban se retiraba el taburete que los sostenia y quedaban colgando por unos segundos hasta quedar al borde de la muerte.

Otros tormentos a los que eran sometidos eran el "ulpo", amenazandolos con la ingestion de su propia orina, la ruleta rusa, el tirabuzon o la paloma, que consistia en colgarlos de los pies, con las manos atadas a la espalda y la cabeza cubierta con un capuchon, posicion en la que recibian golpes de pies y manos; la picana, practicada de preferencia a mujeres pero tambien a hombres por el ano; el ahogamiento o submarino, inmersion de la cabeza en agua o heces; aplicacion de corriente electrica en todo el cuerpo; el fusilamiento simulado; el tonel, que era la introduccion del detenido en un barril con piedras que era lanzado en una pendiente; y la vacuna, ocasion en la que se usaba la droga pentotal para inducir las respuestas a las preguntas.

Luego de un intenso periodo de torturas, los prisioneros eran dejados en paz durante diez dias de "reposicion", al cabo de los cuales eran trasladados a Santiago o bien hechos desaparecer.

LAS VICTIMAS
Reabierto el proceso por las desapariciones producidas en su interior, comienza a develarse la siniestra mision que cumplieron oficiales del Ejercito, civiles e incluso medicos, en el secuestro y tortura de cientos de ciudadanos, como tambien en la instruccion de quienes serian posteriormente la base de la DINA.

Por estos dias el juez Hernan Matus, designado por la Corte de Apelaciones de San Miguel para investigar la querella presentada en contra de Pinochet por los hechos de Tejas Verdes, continua su labor de recopilacion de antecedentes, testimonios y reconstruccion de los hechos para componer el que puede ser unode los casos centrales en el año judicial 2002. Entre los centenares de prisioneros que pasaron por la escuela de torturas de Manuel Contreras, algunos se encuentran hasta hoy desaparecidos o fueron ejecutados con la excusa de la ley de fuga.

Al menos se sabe que desde alli desaparecieron los hermanos Ernesto Salamanca Morales y Gerardo Rubilar Morales, habitantes de la poblacion Le Legua que pasaron previamente por el cuartel de Londres 38, como tambien Luis Norambuena Fernandois (31 años, dirigente sindical, PS), Ceferino Santis Quijada (31 años, dirigente sindical, MIR), Gustavo Farias Vargas (23 años, MIR), Felix Vargas Fernandez (PS) y Rebeca Espinoza Sepulveda (ver recuadro testimonio).

Fueron ejecutados:

Jorge Ojeda Jara (20 años, dirigente estudiantil, PS), Florindo Vidal Hinojosa (25 años, MIR), Victor Mesina Araya (25 años, PS), cuyos cuerpos aparecieron en en el Rio Rapel. Jenaro Mendoza Villavicencio (25 años), Aquiles Jara Alvarez (30 años), Jorge Cornejo Carvajal (26 años, PS), Patricio Rojas Gonzalez (21 años, PS), Oscar Gomez Farias (31 años, MAPU), Carlos Carrasco Caceres (26 años), Raul Bacciarini Zorrilla (49 años, PS), Hector Rojo Alfaro (43 años, dirigente sindical, PC), Samuel Nuñez Gonzalez (49 años, dirigente sindical, PS), Armando Jimenez Machuca (38 años, dirigente sindical, PS), Guillermo Alvarez Cañas (49 años, dirigente sindical, PDC) y Fidel Bravo Alvarez (22 años, PS), a estos ultimos seis se les aplico la ley de fuga mientras eran trasladados desde San Antonio a Bucalemu bajo fuerte custodia militar y en deplorable estado fisico producto de las torturas.

LOS INSTRUCTORES Y TORTURADORES
Es sabido que quien se desempeñaba como jefe de Tejas Verdes era el, en ese momento, coronel Manuel Contreras Sepulveda, pero los nuevos antecedentes han permitido ir conociendo a quienes realizaron labores de instruccion y a algunos de los que resultaron "eficientes" aprendices del horror. Entre los primeros se cuentan Ingrid Olderock, Miguel Krassnoff, Marcelo Moren Brito, Cristian Labbe, Gerardo Urrich, Pedro Espinoza Bravo, Manuel Carevic y el medico Vittorio Orvieto Tiplizky. De los segundos se sabe del ex agente Samuel Fuenzalida (ver recuadro sobre Labbe)y del civil Osvaldo Romo Mena. El mayor David Miranda Monardes, Fiscal Militar, era la persona que decidia el destino de los detenidos, seguramente por ordenes de Manuel Contreras, comunicando sus decisiones al Secretario de la Fiscalia, Patricio Carranza Saavedra, quien llevaba toda la documentacion. Uno de los torturadores mas crueles era el oficial de Ejercito Mario Jara Seguel, hoy procesado en diversos casos de derechos humanos, junto al suboficial Acuña y el cabo Juan Bahamonde.

Segun el relato de Maria Flor Nuñez, sobreviviente del campo de concentracion, fue transportada primero en una camioneta de la Pesquera Chile y luego en otro vehiculo donde estaba el mayor Jara. Sin exhibir identificacion, los efectivos la acusaron de ser la secretaria y hermana del diputado socialista Matias Nuñez.

Al llegar a Tejas Verdes, Maria vio la linea de mando: Contreras y Jara ordenaban todas las actividades del recinto. Desde el 5 de diciembre de 1973 y hasta el 9 de marzo de 1974 estuvo recluida, fue fichada con fotografias y toma de huellas digitales. Las sesiones de tortura a los detenidos se llevaban a cabo en el casino de oficiales, y los jefes de este recinto eran, ademas de Contreras y Jara, el fiscal Miranda, los tenientes Carevic y Quintana, los suboficiales Ramon Carriel y Acuña, la enfermera Manriquez, el doctor Orvieto y otras tres personas.

"Fui varias veces a interrogatorios; me escupian, me sacaban la ropa a tirones, perdia el conocimiento. Al despertar no podia controlar mi cuerpo y estaba bañada en sudor de mal olor, sangre durante nueve dias y mi menstruacion se suspendio para siempre" señala. Añade que los oficiales "querian que les dijera donde estaba mi hermano, al no responder me golpeaban y me amenazaban con traerme a mis hijas para violarlas delante de mi. Me sumieron en agua con excrementos, me tiraron baldes con orina y deposiciones. Contreras me venia a sacar a las 3:00 AM y me tiraba al patio del campo, esto lo hizo el varias veces".

En el Informe Rettig se señala que "fue caracteristica del complejo (Tejas Verdes) la presencia de medicos tambien encapuchados que controlaban la
tortura (de modo que no fuese mortal) y atendian de urgencia a las victimas mas dañadas por ella", segun consta en el expediente del caso y en un sumario realizado por el Colegio Medico, Vittorio Orvieto fue reconocido dur ante las torturas asistiendo a los detenidos. Orvieto Tiplizky en la decada del 90' ocupo un cargo directivo en el Hospital Militar.

Entre quienes hicieron desaparecer a prisioneros desde este lugar, lanzandolos al mar desde helicopteros militares, figura el conocido piloto de la Carvana de la Muerte Antonio Palomo Contreras. Segun el informe de la Mesa de Dialogo, entre estos casos estarian los de Gerardo Rubilar y Ernesto Salamanca detenidos el 24 de enero de 1974, trasladados a Londres 38 y luego a Tejas Verdes, lugar donde se pierde todo rastro de su paradero.
A fines de 1973, el general Oscar Bonilla visito el centro de reclusion y constato las torturas a que eran sometidos los prisioneros en los subterraneos del casino militar, señalandoselo a Contreras. Bonilla falleceria posteriormente, luego de diversos enfrentamientos son el poderoso jefe de seguridad, en extrañas circunstancias.

EL TESTIMONIO DE LUISA STAGNO VALENZUELA: "VARIAS VECES ME VIOLARON Y APLICARON CORRIENTE EN LA PARRILLA..."
"Estuve detenida en el campo de prisioneros de Tejas Verdes, desde la primera semana enero de 1974. Tres meses aproximadamente. Posteriormente me trasladaron a otros campos de concentracion. Sali de Tres Alamos, luego de ocho o nueve meses.
Nunca estuvo claro por que me detuvieron. Trabajaba con mujeres, y estabamos convencidas del proceso de Salvador Allende y lo que significaba el
gobierno de la Unidad Popular. Mi marido trabajaba en Madeco, y luego del golpe fue detenido. Viviamos en la Poblacion Madeco. En enero de 1974, yo estaba tratando que a mi marido lo pudiera visitar su familia. Estaba incomunicado.

Vecinos me avisaron que en mi casa habian hombres de civil. En la casa estaban mis hijos y una cuñada. Cuando entre, les permitieron salir a los
niños. Tres civiles allanaron la casa y me llevaron en una camioneta sin patente. No tenia conciencia de lo que iba a vivir...
Me vendaron los ojos, trasladandome a Londres 38. Alli me golpearon...Despues me trasladaron al Tacna, unas horas... luego a Tejas Verdes...
Llegamos de noche. Iba con otra persona, sentada en el suelo y amarrado con alambre. Yo estaba vendada. No sabiamos que lugar era, pero senti que estaba cerca del mar y de eucaliptus...

Me encerraron en una especie de mediagua, y al dia siguiente comenzaron los interrogatorios... las primeras semanas fueron las mas duras. Nos trasladaban en camiones hasta el lugar de tortura, el Casino de la Escuela de Suboficiales de Tejas Verdes. En ese momento no sabia donde estaba. Nos llevaban en camiones frigorificos, amarrados, vendados, con capuchas. Nos hacian bajar escalones y a mi me dejaron en una celda. Los interrogatorios empezaban muy temprano... me golpearon y aplicaron todas las formas de tormento: Golpes, corriente electrica, quemaduras con cera, cigarrillos; en un brazo aun tengo lasmarcas. Les dije que estaba embarazada, pero la verdad a ellos no les importo, al contrario. Me golpeaban con una fusta en el bajo vientre, para que perdiera mi guagua. Al tercer o cuarto dia, comenzaron a violarme... varias veces me violaron y aplicaron corriente en la parrilla electrica...

Me hacian estar parada toda la noche. Me tiraban agua. No podia dormir. No nos daban comida ni agua. Fueron meses espantosos, horribles... Cuando volvi a la caseta, al dia siguiente, llego Rebeca Espinoza. Yo estaba en tan malas condiciones que pusieron una enfermera -tambien prisionera-, y le permitian que me atendiera. Me venian convulsiones musculares, producto de las sesiones de tortura... A los veinte dias de ser torturada diariamente -me sacaban al sol para que las heridas cicatrizaran-, Rebeca Espinoza desaparecio... la llevaron a la tortura y no volvio nunca mas. Se que desaparecio porque los torturadores burlandose, cuando me venian convulsiones, me pasaron su chaleca para que me tapara...

Nunca estuve con otras compañeras. Sabia que habian mas detenidas. A traves de las rendijas se veian. Se escuchaban voces. Vi muchos hombres y
trabajadores de Madeco. Estaban desde antes que yo llegara. Presumo que mi detencion tuvo que ver con el amedrentamiento a esos compañeros, para que hablaran... Luego nos hicieron firmar un papel que decia que no teniamos daños ni quejas. Yo tenia mas de cinco meses de embarazo. Estaba en muy malas condiciones, mi bebe tambien, producto de la tortura fisica y sicologica.
Me trasladaron a la Correccional, donde estuve unos 20 dias. Alli agentes de civil nos llevaron al Estadio Chile con un tremendo despliegue...
Luego a Tres Alamos desde donde sali en libertad. Mi casa siguio siendo allanada por soldados de Ingenieria de Tejas Verdes, a muchos los ubicaba...

En Tejas Verdes escuche las torturas de otras personas, gritos de hombres... Quien comandaba el campo de prisioneros era Manuel Contreras... recuerdo algunas caras de los soldados y torturadores... Fueron tres meses terribles.

Las torturas, las primeras semanas, eran practicamente todos los dias. Despues se fue espaciando, pero no dejaron de ser... No hubo momento en que no me torturaran. En el casino habia pequeñas celdas... alli dejaban a los prisioneros. De vuelta del campo de tortura, me llevaban una frazada. La tomaban cuatro militares por las puntas. Nos llevaban en calidad de ovillos, en el medio de las frazadas... uno no era capaz de caminar... Luego me dejaban en una celda de cemento...

Tengo la impresion que habia unas 15 mujeres, pero por ahi pasaron muchas mas... en el campo hubo unos 1.500 prisioneros. Recuerdo algunas caras y  como estaba vestidos. Nos daban te en unas pailas y un pan. Cuando uno venia de la tortura no habia comida ni agua... Los mismos milicos y torturadores nos decian que 'no tomaramos agua porque nos podia dar un paro cardiaco'...

Recuerdo que se hablaba de que desde alli desaparecieron unos Tupamaros. Nos mantenian vendados con la capucha y, en el campo de tortura, nos
amarraban... Normalmente nos interrogaban cuatro o cinco torturadores. Nos violaban, hacian simulacros de fusilamiento, aplicaban corriente.

Despues uno de ellos nos decia 'habla lo que te preguntan, no seai... yo te voy a ayudar'. Habia una tortura fisica y otra sicologica. Yo no se cual es la que hace mas daño. Pienso, la peor es la tortura sicologica, porque todo lo fisico se recupera. El daño sicologico es irreparable, por eso nuestra sociedad esta enferma y dañada...

Recuerdo que habia tambien torturadores de civil. Uno de ellos me tomo y me puso en la parrilla. Tenia un acento extranjero, uruguayo o brasileño, puede ser. Se que habian extranjeros ahi, que estaban 'formando' al resto de los torturadores, les explicaban cosas. A uno le parecia increible. Aplicaban corriente y si te convulsionabas o te desmayabas, ellos decian: 'esto es lo que hay que hacer', eran 'instructores'... Eso lo vivieron todos los que pasaron por el campo de prisioneros... Finalmente perdi mi guagua en la Correccional... Cuando llegue a Tejas Verdes tenia dos meses de embarazo...".

LOS VINCULOS DEL ALCALDE LABBE
Hasta antes de conocer los testimonios de ex agentes y sobrevivientes de Tejas Verdes que lo inculpan, el Alcalde de Providencia solo reconocia su pertenencia a la DINA en calidad de encargado de la seguridad personal del "su" general Pinochet.  El ex agente del organismo represivo Samuel Fuenzalida Devia, en sus declaraciones judiciales por la desaparicion de Alfonso Chanfreau, señala recordar como instructores de tortura en dicho recinto militar a Miguel Krassnoff y Cristian Labbe.

En este escrito, anexado en el caso Tejas Verdes que tramita el ministro de fuero Hernan Matus de la Corte de Apelaciones de San Miguel, Fuenzalida detalla su estadia en el Regimiento de Ingenieros y sus dos años como operativo en Villa Grimaldi y Londres 38. El ex agente declara que fue llamado al servicio militar en marzo de 1973, "siendo destinado al Regimiento Reforzado Motorizado numero 15 de Calama.

Alli me encontraba al momento de producirse el Golpe de Estado cuando, aproximadamente en diciembre de ese año, el comandante de la compañia,
mayor Langer, indico que debido a mis meritos yo habia sido premiado con una estadia en la costa de la zona central". Luego le entregaron un documento, que parecia una circular a nivel nacional que tambien recibieron otros miembros del Ejercito, donde se reiteraba que debido a su calidad eran asignados al Regimiento Nº 2 de Ingenieros de Tejas Verdes.

"De alli fuimos trasladados a las Rocas de Santo Domingo, a un sitio donde habia unas casas de veraneo. En este lugar tuvimos una visita del coronel Manuel Contreras, a quien lo acompañaban dos personas. El nos pregunto si conociamos a que veniamos y acerca del documento que habiamos firmado, aclarandonos que la verdad era que a partir de ese momento pasabamos a integrar la naciente DINA y que debiamos estar orgullosos de ello, ya que se debia a nuestros meritos personales", continua el agente.

Fuenzalida añade que "la instruccion en este lugar duro un lapso relativamente corto, no recuerdo extension precisa. Se nos enseño educacion fisica, combate cuerpo a cuerpo, guerrillas, contrainteligencia, inteligencia, por parte de profesores dentro de los cuales recuerdo a la funcionaria de Carabineros Ingrid Olderock, Miguel Krassnoff, Cristian Labbe, Gerardo Urrich y Manuel Carevic".

APLICANDO LO APRENDIDO
Fuenzalida
reconoce haber sido agente operativo del Grupo Caupolican, perteneciente a la Brigada de Inteligencia Metropolitana de la DINA, desde fines de enero de 1974 cuando fue destinado a labores en la Rinconada de Maipu, fundo de experimentacion de la Universidad de Chile. Asegura que cerca de 600 efectivos aprendieron las nuevas tacticas y fueron distribuidos en la BIM y la Brigada de Inteligencia Provincial, entre ellos miembros de las tres ramas castrenses y de Carabineros.

Bajo el mando del teniente coronel de Ejercito Manuel Manriquez y con una plana mayor a cargo de los suboficiales Matamala, Caballero, Barrales y los soldados Avalos de la FACH y Letelier del Ejercito, Fuenzalida fue trasladado hasta Londres 38. Alli, admite que presencio torturas y convivio con los prisioneros.

"Los detenidos permanecian con la vista vendada, sin condiciones de aseo, alimentacion suficiente, sin camas para dormir y eran sometidos a
interrogatorios en los cuales le aplicaban corriente, especialmente en los organos genitales y senos, en el caso de las mujeres. Tambien eran quemados con cigarrillos y golpeados" relata.

Agrega que "en el primer piso, en el pasillo y bajo una de las escalas, habia un pequeño cubiculo donde se mantenia a los prisioneros. Otros estaban en los salones de la planta baja, a la que se accedia bajando un par de peldaños. En el segundo piso funcionaban las diferentes brigadas, la Caupolican ocupaba la sala del area norte, que daba al hotel Princesa. En otras salas funcionaban las brigadas o grupos Puma, Tigre, Lautaro, Aguila, Puren y Tucan".

Durante su permanencia en el lugar, la jefatura rotaba de acuerdo a la brigada que estaba de turno, "dentro de estos jefes recuerdo a Urrich, Marcelo Moren Brito, el teniente Ricardo Lawrence, Ciro Torres, Manuel Castillo y Miguel Krassnoff, entre otros".

Grabado tiene el caso de una mujer, que conocio solo con el nombre de Valeria,y que se encontraba sobre una mesa quirurgica acompañada de Ciro Torres y el "doctor Mortis", Osvaldo Pincetti. "Torres dirigia la accion de unos tres o cuatro agentes que le aplicaban corriente en el cuerpo, ella gritaba y le preguntaban por un tal Antonio o Marco Antonio. Pincetti le habia aplicado una inyeccion de pentotal, segun comentaron otros agentes cuando volvi a verla en una de las dependencias donde se torturaba. Ella estaba muy mal fisicamente, muy maltratada e inconsciente, no hablaba. Ahi supe que estaba a poco de morir", señala.

Los detenidos "eran entregados a los camiones de la Pesquera Arauco por el comandante de guardia en esos momentos en Londres 38. Eran trasladados con la vista vendada y los pies libres. Los destinos de los cuales se hablaba eran: "Puerto Montt", que despues supe significa muerte en tierra, y Moneda, muerte en mar".

EL SILENCIO DE LABBE
El alcalde de Providencia Cristian Labbe reconoce su participacion en la DINA entre 1973 y 1975. Dice que "no es ninguna novedad que yo haya sido el principal encargado de la seguridad del general Augusto Pinochet y esa funcion la tenia que desempeñar un miembro de la DINA". Pero, tras su vinculacion a los cursos de Tejas Verdes, el coronel (r) y secretario general de la presidencia de los ultimos años de la dictadura ha guardado cauteloso silencio en torno a su participacion como instructor de muchos de aquellos agentes que por estos  dias son procesados por las graves violaciones a los derechos humanos que cometieron.

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