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Puchuncavi - Melinka

V Region

   

 

            El Campo de Concentración Melinka (Puchuncaví) estaba ubicado a pocos metros de la carretera cerca del pueblo de Puchuncaví, en la provincia de Valparaíso. Al igual que Ritoque,  el gobierno de Salvador Allende había construido Melinka como "balneario popular" para familias de escasos recursos. De estructura semejante a Ritoque, pertenecía a la Central Unitaria de Trabajadores, CUT. Expropiado por militares fue utilizado como campo de concentración desde hasta 1976. En este recinto hubo detenidos entre los años 1973 y 1976, concentrándose el mayor número en los años 1974 y 1975. Inmediatamente después de abrir Melinka como campo de concentración, 58 prisioneros fueron llevados allí desde el Estadio Nacional. En octubre de 1974, más prisioneros fueron transferidos desde Chacabuco. El campo contenía cinco instalaciones de diez cabinas cada una, con baños separados, un comedor de uso común y una enfermería. Cada cabina mantenía a siete prisioneros.  Los presos de Melinka lograron organizarse eficientemente. Además de actividades relacionadas con el campo, tales como consejos de adultos-mayores, talleres, teatro y deportes, los partidos políticos funcionaban clandestinamente y se las arreglaban para comunicarse con el mundo exterior. Como consecuencia de esto, en 1975, alrededor de cien presos organizaron una huelga de hambre para protestar por el caso de las 119 personas desaparecidas que habrían, supuestamente, muerto en el extranjero. Al escuchar las noticias los presos escribieron una carta a los guardias afirmando que no se presentarían a las comidas hasta que la situación de las 119 personas fuese aclarada. Muchos de los desaparecidos habían sido compañeros de los presos en centros de detención secretos. La guardia de turno llamó a todos los presos a formarse para amenazarlos con una fuerte represión si persistían en sus propósitos, sin embargo, 96 hombres hicieron caso omiso y continuaron con la huelga. Éstos fueron aislados del resto de los prisioneros. La huelga de hambre terminó, cuando el Cardenal Raúl Silva Henríquez prometió reunirse con el gobierno, para aclarar el asunto de la "lista de los 119". Los presos que participaron en la huelga, fueron separados más tarde y enviados a diferentes campos de concentración.

En estos campos de concentración imperaba un régimen de represión permanente y de castigos humillantes para los presos políticos. Por ejemplo, cada vez que llegaba un nuevo grupo, se organizaba en la noche, cuando los prisioneros se encontraban encerrados en sus cabañas, un montaje de amedrentamiento. Se oían ráfagas de ametralladoras y fusiles automáticos, se explotaban minas del sector que rodeaba el campo, amén de gritos y carreras. Al día siguiente se informaba a los prisioneros que un grupo de "extremistas" había intentado rescatarlos durante la noche y que habían sido eliminados por la guardia del campo. Si sucedía nuevamente -advertían- lo primero a eliminar era el peligro interno, es decir, los presos políticos.

 

El Campo de Concentración Melinka esta también directamente ligado con la desaparición de Silvio Vicente Pardo Rojas, el cual fue visto por ultima ves en este recinto. Casado, 1 hijo, estudiante de Derecho de la Universidad Católica de Valparaíso, militante del MIR, fue detenido por funcionarios del Servicio de Inteligencia de la Armada. Los hechos ocurrieron el 4 de abril de 1974, en la vía pública, entre las 19:00 y 22:00 horas, en la ciudad de Valparaíso. Alrededor de las 22:30 horas de ese mismo día, tres civiles que se identificaron como miembros del Servicio de Inteligencia de la Armada, allanaron su domicilio, llevándose una caja con libros, un saco de dormir y una frazada, e informaron a María Elena Zamora Lobos que su esposo se encontraba detenido, sin indicar el lugar. En los días siguientes del arresto, María Elena Zamora se puso en contacto con la Cruz Roja Internacional con el propósito de obtener alguna noticia acerca del paradero de su marido. A través de este organismo se enteró que Silvio Vicente Pardo estaba recluido en una repartición de la Armada denominada "Orden y Seguridad" ubicada en el Cuartel Silva Palma. A partir de ese momento, María Elena Zamora logró tomar contacto con el afectado por medio de tarjetas que ambos se intercambiaban a través de la Cruz Roja Internacional. La situación se mantuvo así hasta el 29 de abril de 1974, fecha en que el citado organismo informa a la esposa de Silvio Vicente que éste ha sido trasladado al Campamento de Detenidos de Melinka (Puchuncaví); en este lugar habría estado sólo hasta el 3 de mayo. A mediados de mayo, la Cruz Roja le entregó a María Elena Zamora la última tarjeta de su esposo, la que tenía fecha 1° de mayo. Fue también a mediados de mayo de 1974, cuando María Elena Zamora concurrió a la Primera Zona Naval, en donde se le dijo que él estaba "en declaración" y que después de terminar ésta, saldría nuevamente en listas y se podría conocer su paradero. A mediados de junio del mismo año, la Cruz Roja Internacional le entregó a María Elena Zamora un cinturón perteneciente al afectado y le informó que había perdido contacto con Silvio Vicente Pardo con fecha 3 de mayo de 1974 cuando él fue sacado del Campamento Melinka. Se ignoraba a dónde podía haber sido conducido, agregando que si hubiese salido en libertad a la Cruz Roja se le hubiese avisado. Desde entonces Vicente Pardo Rojas permanece en calidad de detenido-desaparecido

 

Testimonios:

Relata un sobreviviente de Melinka:

 “..cantábamos la Canción Nacional no me acuerdo cuantas veces por día.

 Un día el soldado de guardia en una de las torres grita:

-“el segundo en la tercera línea de izquierda a derecha no esta cantando”-

  Era este un compañero chiquito,  flaco, con una protuberante joroba, le apodábamos el "Kurco". Era un PC de primera línea, pertenecía al gremio de los Suplementeros  y su nombre después de tantos años se me quedo en algún lugar de ese campo de concentración, pero no así la pateadura fenomenal que el lacayo oficial de mar de la Marina, Teniente 2do Gonzáles, le propino con 6 marineros (en su mayoría recién salidos de la escuela de grumetes).

 Gonzáles, le conminaba a cantar. El Kurco no respondía. La parentela del compadre salía a borbotones de la boca del fuera de si teniente Gonzáles....

  - ¡Canta huevon!... canta!- 

 El compañero seguía en silencio.

  -¡Canta, conchas de tu madre!, - decía el teniente que con incontenible ira golpeo con su puño derecho en pleno rostro del  compañero.

  -¡Canta conchas de tu madre!-

 Sangrante, y por las patadas que le llovían, se paro el Kurco.  Su rostro era una masa de sangre.

 -¡Canta conchas de tu madre!...

 Los cuatrocientos presos del campo, en formación martillo observábamos aquella grotesca escena sin poder intervenir.

  -¡Canta conchas de tu madre!...

 Recuerdo que mi pensamiento estaba con el, (y me repetía muy adentro, -¡canta Kurquito, canta, que te van a matar!-). Otro puñetazo en pleno rostro, y al suelo... los marinero lo volvieron a levantar a patadas.  El Kurco apenas se mantenía en pie...

 -¡Canta conchas de tu madre!...

  Y ante la sorpresa de todo el campo de concentración, el Kurco dijo:

  -“!No voy a cantar concha de tu madre!", "!podis  matarme si queris, pero no voy a cantar concha de tu madre!” -

 Ante tamaña insolencia Gonzáles le ordeno a la Marinería, meter al compañero en el cause de las aguas servidas, y por allí lo arrastraban a patadas, a culatazos (-"Canta kurquito canta, que te van a matar"-, rogaba yo en silencio).

Lo pararon dos marineros:

 -"!Canta huevon, canta concha de tu madre, si no cantai te mato!"- repetía el teniente Gonzáles, fuera de si, totalmente descontrolado.

 Fue allí cuando apareció el Suboficial infante de marina Covarrubia y saco al teniente fuera del campo. Nosotros agarramos al compañero, que también fuera de control lloraba y gritaba:

 - “!No voy a cantar, concha de tu madre. No voy a cantar!”-

 Meses después dejaron irse al compadre. Retomo su vida rutinaria en el kiosquito de alguna calle de Quilpue, vendiendo diarios y revista. Trabajando duro para mantener su numerosa prole (12 hijos tenia). Un día amaneció colgado dentro del kiosquito, la prensa dijo que se había suicidado.....

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Antonio O (sobreviviente de Melinka) relata:

 Lo llamaron ISLA MELINKA ó ISLA RIESCO, con el propósito de desinformar a la opinión pública, ya que Melinka queda al sur de Chile.

 A fines de Octubre de 1973 o primera semana de Noviembre, un grupo de presos del LEBU, especialmente marinos constitucionalistas del grupo que había sido tomado prisionero en Agosto del 73, algunos cabros jóvenes y trabajadores de la Construcción, fueron llevados a Colliguay a terrenos particulares ubicados mas allá del LLano del Totoral. Una versión dice que esos terrenos eran de Renzo Arata. La otra es que eran de Matte y que incluso hoy son de su propiedad. Allí todas estas personas tuvieron que construir este campamento como trabajo forzado, en base a mediaguas donde albergaban a 8 o12 prisioneros por cada una de ellas. Hubo aproximadamente 260 personas y estuvo a cargo del Teniente GUILLERMO MORERA y el Suboficial de Mar GONZALEZ.

 El Centro estaba a cargo de los Infantes de Marina y en una oportunidad estuvo allí el Coronel Pedro Espinoza como Jefe del SENDE. Una vez también fue visitado por la Cruz Roja Internacional. Las condiciones de vida eran malas, estuvieron incomunicados de sus familiares todo el tiempo que estuvieron en ese lugar (4 a 5 meses).

 La primera organización que se dieron fue en términos de recreación, pequeños shows, algunas clases, atención de salud, y tenían turnos de lavado, comidas, etc. Un lolo secundario como de 17 años, que estaba con uniforme de Liceo, se intentó suicidar.

 A mediados de Enero 74, fueron trasladados 21 compañeros condenados, hacia Chacabuco y el No. 22 condenado, por razones de enfermedad no atendida, quedó en el Silva Palma (úlcera córnea ojo izquierdo, producto de golpes; úlcera gangrenosa en pierna izquierda, producto quemaduras en pantorrillas).

 

A mediados de Marzo se cerró el campamento y los prisioneros que lo habitaban fueron trasladados a Puchuncaví, otros a Isla Dawson, a Cuatro Alamos, al Silva Palma y a la Academia de Guerra.

 

Testimonio de Luis Vega  (MIS PRISIONES: Experiencia personal en La Esmeralda, Isla Dawson, Melinka, Ritoque, Tres Alamos y Policía Internaciona;  LA CAIDA DE ALLENDE: anatomia de un golpe de ESTADO, fue enviado por su hija Raquel).

 ...Este campo de concentración pertenecía a la armada. Extrañamente y contra todo lo que temíamos, el trato fue más humano. Nos ayudaron a bajar con cuidado del vehículo, nos quitaron las esposas y vendas, nos examinó esa misma noche un médico y un dentista. El comandante nos dio su nombre, apellido y grado; y nos informó que no éramos prisioneros de guerra sino que "retenidos", y que si algún trabajo deseábamos hacer, éste sería voluntario. Podríamos leer, escribir, recibir libros, radios, televisores, y en un tiempo más, visitas. Pedimos palas y herramientas; arreglamos el piso para que el agua escurriera y evitar así la experiencia de Isla Dawson. Constatamos que estábamos, al igual que en la isla, tapados de la vista de los otros prisioneros por tablas. Oímos cantar a unos jóvenes: "Aquí en Melinka todo el mundo se divierte/ la comida es abundante / para los simpatizantes que han venido a descansar / ...¡No vuelvan más!"

Y realmente la comida fue excelente y abundante. El trato con los oficiales, suboficiales y tropa fue correcto. Elegimos de delegado a Sergio Bitar y jamás tuvimos problemas de disciplina. Me autorizaron a traer una máquina de escribir e iniciar un ensayo sobre "Derecho y Cibernética". Después de nueve meses pude ver a Raquel, mi mujer. Estaba muy delgada; había sufrido con la falsa noticia de mi fusilamiento y la detención de nuestras tres hijas que ella no me informó; me informaron algunos oficiales. A ellas la fiscalía les presentó el dilema: o cinco años de cárcel o el exilio.

El 19.6.1974 fui llevado a la fiscalía naval. Conocía al auditor general y al fiscal, y ahí vi a los nuevos fiscales de cuyos nombramientos estaba enterado por un D.L. que habíamos recibido en la isla. Declaré en un juicio sobre la CORDVAC (Corporación de Desarrollo de Valparaíso y Aconcagua), el que tenía su origen en un atraso y errores en la contabilidad. Respecto a mi sección, la fiscalía no tenía problemas ya que el trabajo estaba preparado hasta abril de 1974. En las irresponsables acusaciones en mi contra existía el supuesto apropiamiento de un millón de escudos, que era el primer aporte de la CORDVAC a la Sociedad de Industria y Maquinaria Médica Valparaíso Ltda., con la cual se abrió la cuenta corriente en el Banco O'Higgins (ex-Londres), de dicha sociedad. Todo eso había sido aclarado por mi abogado, Jorge Guarelo y por el gerente del banco, Sr. Oscar Bustos, así como por las escrituras extendidas ante el notario Atilio Ramírez. Sin embargo, el almirante Quintilio Rivera, vicepresidente de la CORDVAC, nombrado por la junta, dijo: "El fiscal de la CORDVAC, abogado Luis Vega, se robó 20 millones de escudos". La verdad es que dicho almirante vendió en 110 mil escudos la propiedad de la Sociedad de Industria Médica de 16 mil metros cuadrados con más de 2 mil metros edificados, con sus hornos y crisoles, con la materia prima, así como 325 riñones artificiales armados de un valor de 1.500 dólares cada uno. Y aportó los fondos de la CORDVAC a una sociedad con el Banco Hipotecario de Valparaíso que tenía un cliente, formando así el Banco de Fomento Regional que quebró en octubre de 1981, y cuyo patrimonio pasó a los "pirañas", el grupo B.H.C. de J. Vial.

Puede resultar extraño que un prisionero diga que en un campo de concentración no sufrió, pero es así. Todo dependió de la condición profesional de la oficialidad y suboficiales. Las fuerzas armadas son institutos, pero están formadas por hombres y éstos tienen distintas condiciones. Y en Puchuncaví estimo que nos correspondieron mejores. Jamás hubo entre ellos y nosotros otro contacto que el que correspondía. Jamás un desatino y jamás se relajó la disciplina. Y cuando uno viene del sub-mundo de los psicópatas reunidos en la Isla Dawson, cansado de recibir vejaciones, humillaciones, provocaciones, y de enfrentar diariamente la muerte, sabe apreciar y sabe distinguir. Esto da una esperanza para el mañana de Chile, en relación a la oficialidad. Este campo de concentración de Puchuncaví era una colonia creada por la UP para el veraneo de obreros y sus familias.

 

Criminales y Cómplices:

Coronel Pedro Espinoza (Jefe del SENDE), Teniente Guillermo Moreno y el Suboficial de Mar Gonzalez; Cabo Soto (Infantería de Marina); Cabo Bustos (Infantería de Marina); Suboficial Aguayo; (Infantería de Marina); Teniente Primero Juan González (Infantería de Marina); Morera

  

Fuentes de Información: Informe Rettig; Revista “Análisis”; Libros: “Mis Prisiones”; “La Caída de Allende”; Informe Valech;   http://panchogancho.webcindario.com; Archivo Memoriaviva

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