Buque MaipoValparaíso; V Region
En Valparaíso las embarcaciones "Maipo", "Esmeralda" y "Lebu" fueron utilizados como barcos-prisiones por al Armada de Chile. Torturas, violaciones y malos tratos se aplicaron en forma rutinaria a los presos político que se encontraban recluidos en estas naves. Comision Rettig declara “Las motonaves "Maipo" y "Lebu" de propiedad de la Compañía Sudamericana de Vapores, sirvieron como centros de detención de la Armada. Dicha compañía informó a esta Comisión que el "Maipo" quedó a disposición de la Armada de Chile el 11 de septiembre de 1973 a las 10:00 horas, cuando su personal tomó el mando, disponiendo posteriormente su zarpe hacia Pisagua el 15 de septiembre de 1973 a las 23:00 horas, luego de lo cual fue reemplazado por el "Lebu", requisado en la misma fecha, como barco prisión”. No se sabe con exactitud el número de presos políticos que estuvieron detenidos en el buque “Maipo”, pero se sabe que un numero indeterminado de ellos fueron posteriormente asesinados o hechos desaparecer. Entre ellos se encuentra Yactong Orlando Juantock Guzmán, el cual fue detenido por efectivos de la Marina el 12 de septiembre de 1973 y trasladados a la Escuela Fiscal Barros Luco y posteriormente, al vapor "Maipo" perteneciente a la Armada, en cuyo interior se le vio hasta el 14 de Septiembre de 1973, fecha en que fue sacado con rumbo desconocido por 3 efectivos de la marina que tenían sus rostros pintados de negro. Yactong Orlando Juantock Guzmán esta desparecido desde ese día.
El buque “Maipo” zarpó eventualmente con rumbo al Campo de Concentración “Pisagua”, transportando presos políticos y fue remplazado por el buque “Lebu”, perteneciente a la compañía de transporte marítimo Compañía. Sudamericana de Vapores.
Testimonios: Gustavo C.: Cuando nos hacen bajar de los camiones, nos damos cuenta que estamos en el molo, donde se colocan los barcos de guerra, al lado del "MAIPO", y en grupos de 6 ó 7, nos hacen subir corriendo por una escalerilla al barco. Todos los marinos estaban tiznados y en tenida de combate; nos colocan contra la pared y nos revisan. ... porque me toca ser el primero de la fila, y cuando nos dan una orden, no sé a quien se la dan y me doy vuelta y le pregunto si es a mí que me dicen. Ahí me llegó el culatazo y a garabato limpio me dicen que me ponga a correr. Así corriendo llegamos a una escalera, que daba a una bodega, donde ya había gente. En esos momentos, cuando nos hacen bajar a la bodega, ya estaba oscuro, pero finalmente podemos comenzar a comunicarnos. Ahí confirmamos que había golpe de Estado, que el compañero Allende estaba muerto y todo lo que había pasado. Recuerdo sí, que cuando llego abajo veo a una mujer, pese a que todo el resto éramos hombres, pero hay una mujer; y también, en forma increíble, alguien tenía una radio portátil. Nosotros, rápidamente, nos organizamos, así como también se organizan otros grupos, pero ahí hay de todo. Ves gente llorando, gente renegando, y como yo era cabro, no podía creer lo que veía en algunas personas. Pero de todos modos, hay un reorganizarse en forma natural y apoyarse entre compañeros. Al pasar los días, sacamos dos conclusiones, o nos mandaban a Pisagua o nos tiraban al mar. Y es porque comienzan a tomar los datos y hay gente que llamaban, hacían su historial y volvían, y otros que no volvían. En un momento una de las personas que estaba en la bodega, grita que tenemos hambre y un marino de gorra blanca, de esas que usan los suboficiales u oficiales no sé qué era, mira hacia abajo, se va y al volver nos tira una tajada de pan de molde. En la noche comienza a bajar la temperatura, y entonces prenden los ventiladores durante toda la noche, así es que el frío era más intenso. Y eso lo hacían todas las noches. Ya el día miércoles, por primera vez podemos tomar agua, ya que nos bajan un bidón de agua y también un tarro grande, para hacer nuestras necesidades, así es que te figuras el olor. Porque esa bodega tenía así como pisos entremedio, y estaba techada y había un boquerón. Entonces era fácil cuidarla, con un solo tipo que cuidara que nadie saliera por el boquerón, porque también para poder salir había que subir una escalera. Y el jueves es el primer día que nos dan comida. Nos hacen subir por grupos y nos sientan en el suelo de la cubierta y nos dan fideos. Como ya llevábamos más de dos días sin comer, no pude comerme todos los fideos y los que me sobraron me los metí en el bolsillo. Ya el viernes nos dan porotos y me los puedo comer. Y el sábado en la mañana me llaman para ratificar mi declaración y nos dejan libres.
Yo no recuerdo cuando me llaman por primera vez, lo tengo totalmente borrado. Sé que al final me llaman por mi nombre, y tengo que reconfirmar la historia que ya he contado (esa es la parte que no recuerdo, cuando lo hice por primera vez), y que es una historia en la que nos hemos puesto de acuerdo en la bodega del buque.
Luego me hacen bajar del barco junto con otras dos personas, con la orden de caminar en línea recta, sin mirar ni para atrás ni para el lado. A medida que caminábamos por el molo, pensábamos que nos iban a fusilar por la espalda y cuando llegamos al final, a la salida del molo, a la Avenida Altamirano, el marino que está cuidando al vernos nos pregunta si venimos del barco, y nos deja pasar. Después de lo que habíamos pasado en esos días, era como extraño ir caminando por la vereda, tomar la micro para ir a la casa, pensando que no era cierto.....
Criminales y Cómplices: Capitán Benavides; Coronel Larraín;
Fuentes de Información: Informe Rettig; http:panchogancho.webcindario.com; Archivo Memoriaviva |
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