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Cárcel Publica de Arica

I Región

 De acuerdo a los testimonios recibidos por la Comisión (Valech) respecto a la Cárcel Pública de Arica, ubicada en calle Baquedano Nº 01, Población El Morro, entre Calle Colón y Patricio Lynch, hubo prisioneros políticos en ese lugar desde septiembre de 1973, año en que se concentró la mayoría. Se observa un aumento de detenidos en el año 1986. Los presos políticos denunciaron ante la Comisión que vivieron en condiciones de hacinamiento, insalubridad, privados de alimentos y agua, durmiendo sobre cartones. Según sus testimonios, los presos politicos de los años 70 fueron sacados de la Cárcel para ser interrogados y torturados en otros recintos, especialmente en los Regimientos. Hay constancia de que en los primeros meses del régimen militar hubo mujeres detenidas en este recinto y que a finales del 74 o principios del 75, por solicitud de las presas políticas, que a la fecha sumaban cerca de 30, fueron trasladadas, en la misma cárcel, a un lugar habilitado especialmente para ellas.

Fuentes de Información: Informe Valech;


El Ciudadano
29 de Octubre 2014
Centros de detención y tortura durante la dictadura militar

A lo largo de la terrible historia de la dictadura militar en nuestro país, los centros de detención y tortura jugaron un rol fundamental en la política del terror imperante en aquel tiempo. Como colectividad, tenemos internalizados algunos nombres, equivalentes a algunos puntos en nuestras ciudades, como por ejemplo, Villa Grimaldi, Estadio Nacional, Isla Dawson, Pisagua, 3 y 4 Álamos, la Venda Sexy, Colonia Dignidad, Londres 38, pero lo cierto es que a lo largo de Chile 1168 lugares públicos y privados fueron implementados con el único propósito de perpetrar, en forma sistematizada y en total impunidad, delitos de terrorismo de Estado, persecución política, tortura, secuestro, homicidio, desaparición forzada e inhumación ilegal, entre otros crímenes.

En estos lugares, “trabajaron” miles de personas en diversos roles: desde miembros de las fuerzas armadas, policías y civiles, torturadores, médicos, enfermeras, secretarias, chóferes, pilotos, mecánicos, informantes y delatores, de los cuales, un porcentaje ínfimo son los que han recibido algún tipo de sanción por parte de la justicia. Son varios los que murieron en absoluta impunidad, pero son aún más los que caminan tranquilamente por las calles y seguros de que en Chile no se hará justicia jamás. Por esta misma razón es que hay miles de personas que fueron víctimas de la tortura, que se han topado frente a frente con sus torturadores, en filas de bancos, en supermercados, etc. y fue tal la crueldad con la que actuaron los perpetradores de estos horribles actos, que las víctimas en muchos de los casos, a pesar de reconocerlos, no son capaces de denunciarlos.

Mucho se habla de “Perdón y Olvido”. Pero lo cierto es que hechos tan graves no se pueden perdonar. Y olvidarlos sería condenar doblemente a las víctimas, y allanar el camino para que estas dinámicas represivas vuelvan a suceder porque está el antecedente histórico de que a los violadores de los derechos humanos, en Chile, no les pasa nada. Eso no corresponde. Por esta razón es que vamos a revisitar estos espacios; sobre todo ahora que el programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior ya no tiene que consultar en términos políticos si puede enjuiciar a tal o cual. Ahora hay una mediana independencia que está abriendo nuevos casos y nuevas posibilidades de hacer justicia. Es ahora cuando tenemos que poner el hombro y empujar la historia “para que nunca más en Chile”.

Es tarde. Los sabemos. Sin embargo es lo único que nos queda.

Base Aérea Los Cóndores
La Base Aérea ‘Los Cóndores’, ubicada en Alto Hospicio (Iquique) funcionó como centro de detención de presos políticos durante el periodo de 1973-1974. La fotografía (cortesía del fotógrafo C. Redwing) muestra lo que queda de la Base Aérea ‘Los Cóndores’. Hasta el momento, la información que se maneja del recinto es que Erick Otto Frederich Claussen Sparenberg, coronel de la FACH, fue agente del SIFA (Servicio de inteligencia de la Fuerza Aérea) – DIFA (Dirección de inteligencia de la Fuerza Aérea). Comandante Ala 1 “los Cóndores”, fue el oficial responsable de los delitos de violación a los Derechos Humanos cometidos por el personal bajo sus órdenes.

Batallón Logístico N° 6 Pisagua
Ubicado en la ciudad de Iquique, en la intersección de las calles Avenida Thompson y Soldado Pedro Prado, fue utilizado como centro de detención y tortura durante 1973. Según los testimonios de presos políticos de la época, en el lugar, tanto hombres como mujeres conducidos a este recinto fueron maltratados y torturados. Los atropellos padecidos incluyeron régimen de privación de alimento (en el día sólo se les daba un agua de porotos y una taza de café), debían permanecer con los ojos vendados y sufrir golpes de manera reiterada. Algunos relatos constatan quemaduras con cigarrillos, aplicación de electricidad, además de vejámenes sexuales a las mujeres.

Campamento de Prisioneros de Pisagua
El Campamento de Prisioneros de Pisagua fue utilizado, desde Septiembre de 1973 hasta octubre de 1974, como centro de detención y tortura. Después del 11 de Septiembre se organizó un campamento militar para albergar a los presos políticos, especialmente de la zona norte, bajo la dependencia de la Sexta División del Ejército.
Los testimonios entregados al Informe Valech revelan que hubo más de 800 personas detenidas en este recinto. En los años ochenta, fueron enviados, en calidad de relegados, más de cien detenidos, a quienes se les recluía en la Cárcel y a las mujeres en las dependencias contiguas al teatro del pueblo y en un galpón, nombrado El Supermercado.
Según los testimonios, los detenidos permanecieron allí en muy malas condiciones de vida: fueron mantenidos largos períodos vendados y esposados, constantemente golpeados, amenazados, sometidos a trabajos forzados, privados de alimentos, agua y sueño.
El hacinamiento fue extremo, especialmente cuando los detenidos fueron enviados, incomunicados por largos períodos, en grupos de cerca de 15 personas, a un calabozo de 2×4 metros, autorizados a salir al baño sólo dos veces al día.
Los testimonios de sobrevivientes describen haber sido objeto, durante los interrogatorios, de golpizas constantes, en ocasiones con manoplas; laceraciones en el cuerpo con objetos cortantes, como corvos o yataganes; simulacros de fusilamiento; eran amarrados y se les vendaban los ojos, colgados; les aplicaban la parrilla, el teléfono, el submarino en agua y excrementos, corriente eléctrica, quemaduras con cigarrillos. Señalan haber sido enterrados en fosas hasta la cabeza y se les orinaba encima, a pleno sol, por largos períodos; se les golpeaba hasta ocasionarles fracturas, eran atacados por perros; los obligaban a pelear entre ellos por comida; se les encerraba en unos toneles para lanzarlos cerro abajo. Existen relatos de personas sometidas además a violencia y agresiones sexuales. Se les mantenía a torso desnudo bajo el sol, hasta provocar quemaduras graves en sus cuerpos, y por las noches quedaban a la interperie, sufriendo las bajas temperaturas. Eran obligados a subir y bajar los cerros corriendo y golpeaban a aquellos que por su salud física o avanzada edad no lograban seguir el ritmo de los demás prisioneros.
Diariamente, algunos detenidos eran escogidos para tratos degradantes, trabajos pesadísimos durante largas horas o ejercicios físicos de extenuación como correr por suelos con desnivel con la vista vendada, o intentar subir a la carrera una escala, mientras sus guardias hacían fuerzas para empujarlos hacia abajo.
Concluido un día de interrogatorio, se solía dejar a veinte o treinta reclusos que lo habían sufrido, tendidos a la intemperie por hasta 48 horas, bajo el calor diurno y el hielo nocturno.
Uno de los así apremiados, Nelson Márquez, terminó con ello de enloquecer, e intentó fugarse. Fue recapturado a los pocos minutos bajo el muelle, y fue asesinado a tiros de inmediato.
Pisagua, como campo de concentración, se caracterizó además por la tortura psicológica que sufrían sus detenidos por las ejecuciones que allí ocurrieron. Este recinto registra la mayor cantidad de ejecuciones por la llamada ley de fuga. Se concentró una gran cantidad de personas sometidas a consejos de guerra, condenadas a penas extremadamente altas, muchas de ellas incluso de muerte. Los condenados permanecían días esperando sus propias ejecuciones y eso provocaba angustia y desesperación a sus compañeros y a ellos mismos.
Durante su funcionamiento estuvieron prohibidas las visitas de familiares y de funcionarios de organismos de derechos humanos. En este campamento fueron ejecutadas 19 personas: siete en virtud de sentencias pronunciadas por consejos de guerra, cinco por sentencia de muerte en consejos de guerra cuyo texto se desconoce y siete por la aplicación de la denominada Ley de Fuga.

Martires de Pisagua
Luis A. Lizardi Lizardi. Obrero. Militante socialista. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973
Marcelo O. Guzmán Fuentes: 33 años. Educador sanitario. Militante socialista. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973
Nolberto Jesús Cañas. 48 años. Interventor Pesquero. Militante socialista. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973
Michel Selim Nash Saez. 19 años. Conscripto. Militante Juventudes Comunistas. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973
Juan Calderón Villalón. 25 años. Oficial de marina. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973
Juan Jiménez Vidal. 40 años. Oficial de Marina. Militante socialista. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973
Julio C. Cabezas Gacitúa. Abogado del Consejo Defensa del Estado. Sin militancia. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 11 de Octubre de 1973
José R. Córdova Croxato. Administrador del Puerto de Iquique. Militante del MAPU OC. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 11 de Octubre de 1973
Juan Valencia Hinojosa. Funcionario ECA. Militante Comunista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 11 de Octubre de 1973
Mario Morris Barrios. Oficial de Aduanas. Militante Comunista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 11 de Octubre de 1973
Humberto Lizardi Flores. 30 años. Profesor de Estado. Militante del MIR. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 11 de Octubre de 1973
Freddy Taberna Gallegos. 30 años. Geógrafo. Militante socialista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 30 de Octubre de 1973
José Sampson Ocaranza. 30 años. Empleado Municipal. Militante socialista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 30 de Octubre de 1973
Juan A. Ruz Díaz. Funcionario d Aduanas. Regidor de Iquique. Militante socialista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 30 de Octubre de 1973
Rodolfo Fuenzalida Fernández. 40 años. Piloto Pesquera Iquique. Militante socialista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 30 de Octubre de 1973
Germán Palominos Lamas. 31 años. Carpintero. Militante socialista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 30 de Octubre de 1973
Luis Higuera. Ejecutado en Enero de 1974
Nelson Márquez. Ejecutado en Enero de 1974
Luis Toro Castillo. Ejecutado. 11 de Febrero de 1974
Alberto Yañez Carvajal. Ejecutado. 11 de Febrero de 1974
Manuel Sanhueza Mellado. 29 años. Obrero Industrial. Muerto en tortura el 10 de Julio de 1974
Marcelino Lamas Largo. Ejecutado el 26 de Diciembre de 1974

Campamento – Camping Las Machas Arica; I Región
La mayor parte de los detenidos de la zona que prestaron testimonio ante la Comisión indicaron que estuvieron en el Campamento/Camping Las Machas de Arica durante 1975. Sin embargo se registran detenciones desde 1973. Originalmente este lugar era el Camping Las Machas. A partir del golpe de Estado, los militares tomaron el lugar y lo convirtieron en recinto destinado a permanencia, interrogatorios y tortura de prisioneros. Los prisioneros permanecían en grupos grandes en unos remedos de galpones; no se les permitía hablar entre ellos, a pesar de estar en el mismo lugar. La permanencia era por períodos relativamente largos (semanas) y luego eran derivados a sus destinos finales, cárceles o campamentos de prisioneros en otras regiones. Los testimonios refieren diversos tratos humillantes y tortuosos, entre otros: golpes, ataduras, encapuchamiento, colgamiento, aplicación de corriente eléctrica, simulacros de fusilamiento y trabajos forzados.
Lamentablemente, de este centro de tortura no hay registros fotográficos disponibles. Si alguien tiene el lugar exácto, o algunas fotos; sabe de personas que estuvieron en en este recinto o de quienes eran los responsables de su funcionamiento, al final hay un contacto para que se pongan en contacto conmigo, podamos ampliar esta nota y se pueda completar el registro.

Cárcel Buen Pastor de Iquique, I Región
Aquí funcionó la Cárcel Buen Pastor de Iquique . La mayoría de las mujeres presas-políticas que permanecieron en este recinto de detención, ubicado en calle Luis Cruz Martínez Nº 1260, se registran en el año 1973. Generalmente las prisioneras políticas eran trasladadas, encapuchadas y amarradas, a otros recintos para interrogatorios y torturas.

Cárcel Pública de Arica, I Región
De acuerdo a los testimonios recibidos por la Comisión Valech, respecto a la Cárcel Pública de Arica, ubicada en calle Baquedano Nº 01, Población El Morro, entre Calle Colón y Patricio Lynch, hubo prisioneros políticos en ese lugar desde septiembre de 1973, año en que se concentró la mayoría. Se observa un aumento de detenidos en el año 1986. Los presos políticos denunciaron ante la Comisión que vivieron en condiciones de hacinamiento, insalubridad, privados de alimentos y agua, durmiendo sobre cartones. Según sus testimonios, los presos políticos de los años 70 fueron sacados de la Cárcel para ser interrogados y torturados en otros recintos, especialmente en los Regimientos. Hay constancia de que en los primeros meses del régimen militar hubo mujeres detenidas en este recinto y que a finales del 74 o principios del 75, por solicitud de las presas políticas, que a la fecha sumaban cerca de 30, fueron trasladadas, en la misma cárcel, a un lugar habilitado especialmente para ellas.


Esta pagina fue modificada el  01/11/2014

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